26/01/2026
Volver en sí no es retroceder, es despertar.
A veces el dolor y el vacío se convierten en el espejo que nos devuelve a casa.
Dios no te espera con reproches, sino con los brazos abiertos. No importa cómo llegues, importa que regreses.
Hoy puede ser el día de volver al Padre y dejarte restaurar por su gracia.