29/01/2026
SE COMO EL ÁGUILA...
Cuando el águila llega a la mitad de su vida debe de tomar una decisión que será su final o se renacer.
Con el pico curvado, las garras desgastadas y las plumas pesadas, ya no le es fácil caza, ya no vuela como antes.... La vida empieza a fallar.
Entonces, el águila se ve obligada a tomar una decisión brutal:dejarse morir o luchar por renacer.
Pero no acepta morir sin intentarlo.
Ella vuela...
Busca...
Hasta encontrar la cima de la montaña más alta, para poder resguardarse en silencio y poder renacer con furia.
Durante 30 días, se reconstruye.
Sin público. Sin aplausos.
Y en su silencio.
Allá arriba, estando para ella, hace lo impensable:
Se rompe el propio pico.
Se arranca las garras que ya no sirven.
Se desprende de las viejas plumas.
Se destruye por completo.
La misma que sangró en silencio, ahora renueva su fuerza.
Vuelve a volar.
Caza con precisión.
Y gana 30 años más de vida.
A veces la vida nos lleva a ese mismo punto: cuando lo que antes funcionaba ya no alcanza, cuando las fuerzas no son las mismas y seguir igual duele más que cambiar.
El problema no es el desgaste.
El verdadero peligro es negar el proceso.
Renacer no es cómodo.
No es rápido.
Y no necesita de público.
Renacer duele porque implica soltar versiones de nosotros mismos que ya no sirven, aunque alguna vez nos salvaron. Implica romper hábitos, pensamientos, relaciones y miedos
que se volvieron demasiado pesados para volar.
Muchos llaman a ese momento “fracaso”, pero en realidad es la Reconstrucción.
Si hoy te sientes solo, cansado o desgastado, no estás perdiendo…
estás en la cima de tu montaña.
No olvides que Dios nunca deja una historia a la mitad.
Lo que hoy parece destrucción, muchas veces es la preparación para una vida más Alta.
No es el final.
Es el proceso que p**e.
Y después del dolor, viene el vuelo.