26/11/2015
La ablactación o alimentación complementaria es el proceso en el cual se introducen alimentos semi sólidos a la dieta del lactante a partir del sexto mes de vida, es decir, probaditas de alimentos que le aportarán los nutrientes que la lactancia por sí sola ya no aporta.
Una correcta ablactación es importante debido a que el lactante está en una etapa de crecimiento y desarrollo acelerado, donde su organismo necesita un aporte más alto de energía y nutrimentos que le ayudarán a llevar todos los procesos naturales a su etapa de manera adecuada, evitando retrasos en el crecimiento, desnutrición, mal nutrición, avitaminois, entre otras consecuencias propias de una deficiencia alimenticia.
Es importante considerar los siguiente al momento de introducir alimentos que acercarán a tu bebé a la dieta de niño grande:
+ Comenzar con un alimento a la vez por 3 a 5 días y preferentemente verduras cocidas; esto debido a que el sistema inmunológico aún no está completamente desarrollado y algunos alimentos son potencialmente elergénicos para algunos bebés, esto ayudará a ver la tolerancia de tu bebé al alimento y si surge alguna reacción alérgica puedas detectar a qué alimento reaccionó desfavorablemente para eliminarlo de su dieta.
+ NUNCA introducir alimentos cárnicos, ni huevo, ni mariscos, ni caldos y tampoco tés o infusiones al momento de la ablactación ni antes del año de edad; los órganos y sistemas de tu bebé están muy inmaduros y seguramente puedes dañarlos al darle este tipo de comidas; estos alimentos pueden crear una sobre carga renal de solutos, lo que provocará que tu bebé tenga infecciones renales, deshidratación severa, entre otras consecuencias graves que pueden poner en riesgo la vida de tu hij@.
+ Posterior a la introducción a las verduras cocidas, puedes comenzar con las probaditas de frutas cocidas; la cocción tanto de verduras como de frutas ayuda a que se maten agentes patógenos que puede contener el alimento que para tu bebé sean muy dañinos, además, ayuda a que el alimento sea más digerible para sus sistema digestivo inmaduro.
+ Existen cereales infantiles en el mercado que son buenos para tu bebé, principalmente los cereales infantiles de un sólo ingrediente como los de arroz y avena, los cuales no contienen gluten y son ideales para la ablactación de los pequeños; evitan que desarrollen celiaquía o enfermedad celiaca, que es la intolerancia a todos los alimentos que contengan gluten.
+ Es importante en este punto de su alimentación que des un correcto aporte de agua, pues la leche materna ya no es suficiente para las necesidades de tu bebé; introduce a su dieta agua pura o simple, NO tés ni infusiones que comprometan su sistema renal.
+ La leche de cabra o de vaca son pésimas para la alimentación del bebé, pues contienen una carga muy alta de solutos que afectarán los riñones del niño, tienen un aporte pobre de los nutrimentos que tu pequeñito necesita, no contienen suficientes ácidos grasos esenciales que ayudarán a un correcto crecimiento y desarrollo, todo esto pude desencadenar en retrasos del crecimiento, avitaminosis liposolubles, es decir, por el bajo aporte de grasas buenas para el bebé las vitaminas que son absorbidas a través de las grasas van a estar muy ausentes en el bebé y producirá múltiples enfermedades.
+ La leche de soya TAMPOCO ES ADECUADA PARA TU BEBÉ; pues no contiene grasas que ayuden a la absorción de vitaminas liposolubles y por ende, tu pequeño puede caer en mal nutrición o desnutrición.
+ Hoy en día existen fórmulas infantiles que son elaboradas con los más altos estándares de calidad, que aportarán los nutrientes que tu niñ@ necesita en cantidades equilibradas, que además, ayudarán a evitar una sobre alimentación o una alimentación deficiente.
+ Acércate a un/a nutriólog@ y a tu pediatra para que te orienten de la mejor manera; así, podrás ofrecerle a tu bebé una alimentación adecuada, balanceada, diversa e inocua.