25/02/2020
Es comprensible que las guarderias cuenten con criterios para dar un buen servicio a los peques, pero considero que deben investigar más respecto a sus solicitudes.
Hola amigos:
Es duro dejar al bebé en la guardería.
Desprenderte de tu niño y dejarlo con extraños, porque al menos la primera vez son extraños, deja una sensación de vacío en el pecho, en los brazos, en el corazón. No es nada fácil, pero ¿Qué quieren? Así es la vida. Hay que ir a trabajar. No tiene remedio.
Se espera, se tiene fe en que el personal que recibe a nuestros niños sea excelente, y casi siempre es así. Que sean profesionales capacitados y actualizados y que además, lo más importante, tengan buen corazón y amen a los niños, a cualquier niño, nada más por el hecho de serlo.
Se espera, que si tienen un error y se les señala, ese amor a los niños será más grande que su orgullo y al menos revisarán qué se puede cambiar o mejorar.
Muchas cosas no me gustan, pero entiendo que no es nada fácil dirigir una guardería y también que no se le puede dar gusto a todo mundo. Que a todos les den una marca de leche, la establecida por ellos mismos, no me gusta, pero entiendo que no pueden manejar un montón de marcas diferentes, una para cada niño, al final, casi todas las marcas son razonablemente buenas y si no se puede dar leche materna, la verdad da igual cualquier fórmula.
Pero aquí van dos cosas en las que tuve que intervenir.
En una guardería cuyo nombre me reservo, obligaron a la mamá de mi paciente de seis meses a quitarle la costra láctea. Es esa grasita que se forma en la cabeza de los bebés, como caspa pegajosa. Las autoridades de la estancia le dijeron a la señora que era por falta de higiene y la amenazaron (perdón, pero sí fue amenaza) con no recibirle a la niña si no le retiraba la costra. Ella les dijo que tiene buena higiene y que la niña está muy limpia, pero no escucharon. Cuestionaron la higiene de la familia y los ofendieron. No se vale. Tuve que hacer una carta explicando que la costra láctea es fisiológica, que no es por falta de higiene y que no requiere tratamiento. Les envié la bibliografía de respaldo. Aún no sé en qué quedó el asunto, pero por lo pronto, la mamá le retiró la costra como pudo a la pequeña, provocándole irritación en el cuero cabelludo. No debió hacerlo pero no puede faltar a su trabajo, estaba nerviosa y presionada. Fue un actitud muy insensible por parte de la guardería.
En otra guardería están obligando a los papás a comprarle al niño zapatos ortopédicos de cierta marca en particular.
“Tiene que traer al niño con unos zapatos de tal marca” – le dijeron a mi paciente – “Porque son ortopédicos y para que camine bien”.
Los zapatos ortopédicos están obsoletos. Lo mejor para el pie del niño es que ande descalzo, y si debe usar zapatos, mientras más flexibles mejor.
Los zapatos ortopédicos no son nada baratos y no deben de usarse. El pie plano no se corrige con zapatos ortopédicos (luego pondremos una nota con criterios actualizados del pie plano). Obligar a los papás a comprarlos y de una marca en particular, me parece totalmente fuera de lugar.
Aparte, en lo que se refiere a la “Alimentación Complementaria”, detecto casi a diario errores importantes en muchas guarderías. Siguen retrasando el huevo, los frutos rojos, los cítricos y otros alimentos hasta después del año, cuando deben iniciarse a los seis meses.
Estimadas autoridades de las guarderías de mi región: Es duro dejar a los niños en la guardería, por favor, no hagan las cosas más difíciles.
Si estás de acuerdo, comparte.
Mis datos de localización están en esta página de Facebook, Dr. Alberto Estrada Retes.
¡Saludos!