26/05/2013
Tener un hijo es como abrazar al mismo tiempo el universo. Pero cuando se tiene un hijo con necesidades especiales, cuando se tiene un hijo distinto del que se había planeado, cuando su rostro y su cuerpo son diferentes de lo que habíamos imaginado y cuando todos nuestros esquemas y paradigmas han quedado completamente rotos, entonces tener un hijo significa no solo despojarse del egoísmo sino cumplir con una gran y especial misión. Al compartir con ellos momentos, descubrimos que el ser humano es cuerpo y espíritu y , que " El cuerpo es servidor del alma ", mientras que ésta es templo del AMOR. Ellos en su grandeza nos hacen descubrir que la libertad no estriba en la capacidad física o intelectual, sino en la posibilidad de vivir en paz, en armonía con uno mismo, cumpliendo sencillamente con la misión de AMAR y DEJARSE AMAR.
Actitud Sugerida: Fomentemos en nuestros hijos " Normales " El respeto y la Gran Admiración hacia las personas con diferentes capacidades o necesidades especiales, reconociendo en ellos la presencia infinita del amor de Dios.