14/01/2026
Mira bien la imagen.
Hay personas que no se están ahogando…
están fingiendo que se ahogan.
No porque no sepan nadar,
sino porque descubrieron que cuando aparentan estar mal,
siempre hay alguien que corre a rescatarlos.
Y esa es la trampa.
Porque mientras levantan una mano pidiendo ayuda,
abajo siguen con los pies firmes,
sin soltar lo que los mantiene cómodos en la misma orilla de siempre.
No es falta de fuerza.
No es falta de oportunidades.
Es falta de decisión.
Hay gente que podría levantarse hoy,
pero prefiere quedarse donde está
porque ahí recibe atención, excusas y compasión.
Escucha esto, porque duele pero libera:
👉 no puedes rescatar a quien no quiere caminar.
👉 solo se impulsa el que decide levantarse.
El problema no es el agua.
El problema es que algunos ya se acostumbraron a vivir a medias,
con una vida sin riesgo, sin avance, sin responsabilidad.
Y llega un momento donde ya no hay manos que te ayuden
y empiezan las convicciones que te incomodan.
Así que hoy la pregunta no es
“¿Quién me va a salvar?”
La pregunta real es:
¿Cuándo voy a levantarme y caminar como la persona que digo ser?
El que quiere seguir fingiendo, que se quede flotando.
Pero el que quiere avanzar…
tiene que ponerse de pie, mojarse si es necesario
y salir del mismo lugar de siempre.
Esto no es condena.
Esto es despertar.
Y si este mensaje te incomodó…
es porque ya no necesitas ayuda,
necesitas decisión.