06/01/2026
Una herida que no cierra nunca es una alarma, no un detalle menor
¿Has visto alguna vez una lesión así en una pierna y pensado que “con el tiempo sanará”?
Aquí está la verdad incómoda: cuando una herida permanece abierta, con bordes irregulares, piel oscurecida alrededor y descamación persistente, el problema no está solo en la piel… está en la circulación.
Este tipo de lesión corresponde a una úlcera crónica de la pierna, frecuentemente asociada a insuficiencia venosa crónica. La sangre no regresa adecuadamente al corazón, la presión dentro de las venas aumenta y los tejidos comienzan a sufrir. La piel se vuelve frágil, se pigmenta, se endurece y pierde su capacidad de cicatrizar. El resultado es una herida que se mantiene abierta durante semanas o meses.
Aunque en ocasiones no duela de forma intensa, estas úlceras no son inofensivas. Pueden infectarse, crecer, producir secreciones persistentes y limitar seriamente la movilidad y la calidad de vida. Son comunes en personas con várices, antecedentes de trombosis, edema crónico de piernas, diabetes mellitus o largos periodos de inmovilidad.
Lo más importante es entender que no se trata solo de “curar la herida”. El tratamiento real implica corregir el problema circulatorio de fondo, mejorar el retorno venoso, controlar los factores de riesgo y realizar un manejo médico adecuado. Ignorarla o tratarla solo con remedios caseros permite que el daño avance en silencio.
Una herida que no cierra es el lenguaje del cuerpo pidiendo atención. Escucharla a tiempo puede evitar complicaciones mayores.
___
Recordatorio esencial: La información presentada tiene carácter académico y educativo. No constituye consulta médica, ni debe ser utilizada para autotratarse. Si tienes molestias o preocupaciones, consulta a tu médico de confianza.