13/11/2025
Antes el enamoramiento requería presencia. Hoy, basta una pantalla, una voz o un mensaje para sostener el deseo.
El cuerpo, sin embargo, sigue siendo lo que falta.
Nos enamoramos de voces, de palabras, de proyecciones.
Ya no hace falta tocar para sentir, pero el cuerpo sigue siendo el lugar del deseo imposible de reemplazar. El amor ya no necesita un cuerpo presente, aunque el deseo sigue buscando uno. En la era digital, el enamoramiento se desliga del cuerpo, pero no del deseo.
Nos enamoramos de presencias virtuales, aunque el cuerpo siga siendo el verdadero escenario del encuentro.