26/01/2026
En días recientes, la psicóloga Rebeca White perdió la vida a manos de un paciente, mientras que el paciente que atendía también resultó herido. Este hecho, además de consternarnos profundamente, nos invita a reflexionar sobre nuestra profesión y los riesgos inherentes a ella, riesgos que en ocasiones nos colocan en situaciones de vulnerabilidad.
Quienes trabajamos con seres humanos, sabemos que la mente de cada persona funciona de manera distinta y que, en algunos casos, puede resultar impredecible anticipar cómo reaccionará alguien ante determinadas circunstancias. En el ejercicio de nuestra labor, podemos sentir que contamos con las herramientas y el control necesarios para manejar diversas situaciones; sin embargo, hay momentos en los que los eventos sobrepasan cualquier previsión.
Por ello, mi llamado es a que todo terapeuta priorice su seguridad, adopte medidas de protección y establezca límites claros en su práctica. Podemos amar profundamente nuestra profesión y ejercerla con compromiso y vocación, pero nuestra vida y bienestar son igualmente valiosos. Cuidarnos también es parte de nuestra responsabilidad profesional.
Recomendaciones de seguridad para terapeutas en el ejercicio de nuestra profesión:
* Evalúa riesgos desde la primera entrevista y de forma continua.
* Establece protocolos claros para manejo de situaciones difíciles o escalamiento conductual.
* Mantén tu espacio de trabajo organizado y con salidas accesibles.
* Evita sesiones a solas si existe historial de violencia o conductas impredecibles.
* Informa a alguien de confianza sobre tu agenda y ubicación.
* Confía en tu intuición clínica: si algo no se siente seguro, detén la sesión.
* Establece límites profesionales firmes y comunícalos claramente.
* Ten a la mano contactos de emergencia y planes de acción.
* Prioriza modalidades seguras (ej. virtual o con acompañamiento) cuando sea necesario.