02/12/2019
Con una revisión a tiempo se pueden evitar tratamientos de ortodoncia más complejos en el futuro, por eso se considera la infancia como el momento idóneo para actuar y prevenir algunos de los problemas de maloclusión dental.
La Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) recomienda que la primera visita al dentista se realice tras la erupción del primer diente y siempre durante el primer año de vida, con el fin de prevenir la aparición de caries y otras posibles patologías habituales, además de supervisar el crecimiento de los dientes y, si fuera necesario, poder derivar al niño al ortodoncista a tiempo. Y es que algunas alteraciones dentales es mejor corregirlas antes de que se produzca el cambio de los dientes de leche por los definitivos.
Los tratamientos de ortodoncia infantil, en general, son más eficaces que los realizados durante la edad adulta, debido a que la estructura ósea que soporta los dientes está en crecimiento y los dientes definitivos aún no han erupcionado por completo.
El tipo de aparato que se utilice para la realización de tratamientos de ortodoncia interceptiva dependerá de la edad del niño y de la presencia e intensidad de malos hábitos como chuparse el dedo. La aparatología utilizada en edades mas tempranas regularmente es removible realizada con materiales acrílicos y actúan sobre las estructuras oseas, en edades mas avanzadas y sobre todo en los casos donde se a prolongado el mal hábito se requiere aparatología fija (brackets) posterior a la removible.
Por todo ello, la visita regular al dentista en la edad infantil es más que recomendable, pues permite detectar posibles patologías incipientes a tiempo, previniendo tratamientos bucodentales más complejos en el futuro.