24/04/2026
《《《No es que estén mal… es que ya no hay nada que los detenga.
Lo que pasó en el Tiroteo en las pirámides de Teotihuacán de 2026 no es un accidente.
Y tampoco es “una tragedia más”.
Es un síntoma.
Pero no del individuo.
Del momento histórico en el que vivimos.
Deja de decir “está loco”,
Cada vez que pasa algo así, la reacción es la misma:
“Está enfermo”.
“Está mal de la cabeza”.
“Eso no es normal”.
Y sí… claro que no es normal.
Pero tampoco es suficiente decir eso.
Porque si lo reduces a locura, te estás quitando de encima la responsabilidad de entender qué está pasando en el fondo.
No es sólo un sujeto desbordado.
Es un sujeto sin estructura.
Y eso es más peligroso.
No es rebeldía… es vacío.
Antes, alguien rompía la ley porque había ley.
Había padre.
Había límite.
Había algo contra lo cual chocar.
Hoy no.
Hoy ves sujetos que no están desafiando nada… porque no hay nada que desafiar.
Y entonces aparece algo más grave que la rebeldía:
aparece el vacío.
Un vacío donde el sujeto hace lo que quiere, pero no porque sea libre…
sino porque no hay nada adentro que lo ordene.
El problema no es la violencia… es para quién es...
No te confundas.
Esto no es sólo agresión.
Esto es un acto dirigido.
Aunque el sujeto no lo pueda decir, el mensaje está ahí:
“Nírenme”.
“Quítenme este vacío”.
“Háganme existir”.
Por eso se repiten escenas, referencias, patrones.
Por eso aparece la sombra de cosas como la Masacre de Columbine.
No es copia.
Es intento de pertenencia.
Es lo más cercano que ese sujeto tiene a un “grupo”, a una “identidad”, a algo que lo sostenga.
Cuando no hay palabra, el cuerpo actúa.
Cuando un sujeto no puede simbolizar lo que le pasa, no lo dice… lo actúa.
Y lo actúa de la única forma que encuentra:
con el cuerpo,
con la violencia,
con el otro como objeto.
No porque quiera destruir.
Sino porque no sabe cómo hacer otra cosa con eso que le atraviesa.
Estos actos no empiezan el día del crimen.
Empiezan mucho antes.
Empiezan cuando:
nadie puso un límite real,
nadie sostuvo una palabra con peso,
nadie ocupó un lugar de autoridad simbólica.
Y no hablo de gritos, castigos o control.
Hablo de algo más profundo:
Alguien que encarne ley.
Porque sin ley simbólica, no hay sujeto estructurado.
Hay puro impulso.
Y el impulso no negocia,
el impulso no dialoga.
No espera.
No pide permiso.
El impulso descarga.
Y si no hay algo que lo module, lo ordene, lo limite… se vuelve acto.
Esto no es sobre ellos… es sobre todos
Aquí es donde la mayoría se quiere bajar.
Porque es más fácil decir “ellos están mal” que preguntarse:
¿qué tipo de mundo estamos produciendo?
Un mundo donde:
todo es inmediato.
todo es desechable.
todo es individual.
Pero luego nos sorprende que alguien actúe como si los demás no existieran.
Sin vínculo, no hay freno.
No es la ley escrita lo que detiene al sujeto.
Es el vínculo.
Es el reconocimiento del otro.
Es el peso simbólico de alguien que importa.
Cuando eso no está…
no hay freno interno.
Y cuando no hay freno interno, el externo siempre llega tarde.
Te lo dejo así de claro
No estamos frente a más violencia.
Estamos frente a menos estructura.
Y cuando la estructura cae…
el acto sube.
Quieres entender lo que está pasando allá afuera.
Empieza por esto:
No es que la gente esté peor.
Es que está más sola de lo que cree.
Y un sujeto solo, sin ley, sin vínculo, sin palabra…
no es libre.
Es peligroso...》》》
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