30/01/2026
El exceso de positivismo no siempre sana; a veces silencia.
Cuando todo debe verse bien, sentirse bien y pensarse en positivo, lo que no encaja queda excluido: el enojo, el cansancio, la tristeza, la duda. Y lo que se excluye no desaparece, se somatiza, se cronifica o se actúa.
Obligarte a estar bien cuando no lo estás no es resiliencia, es desconexión emocional. Es aprender a traicionarte para no incomodar, para no sentir, para no mirar lo que duele. El mensaje implícito es claro: “si te duele, estás fallando”. Y eso termina convirtiendo el sufrimiento en culpa.
La verdadera salud emocional no consiste en pensar positivo, sino en pensar con honestidad. Poder decir “esto me duele”, “esto me supera”, “esto no lo entiendo”. Lo que sana no es la sonrisa forzada, sino el permiso interno para habitar toda tu experiencia, incluso la que no es luminosa.
No todo se transforma con actitud; algunas cosas se transforman cuando dejas de negarlas.
Yo decido!!!