09/01/2026
Nadie quiere un accidente.
Pero a veces llega cuando ya no estábamos escuchando lo que la vida nos estaba gritando.
Un accidente no solo detiene el cuerpo.
Detiene la prisa.
El automático.
El “después lo veo”.
Muchas veces aparece cuando un cambio importante se ha postergado demasiado.
Cuando seguir igual ya no era una opción,
aunque no lo supiéramos conscientemente.
Y aunque duela,
también puede abrir algo nuevo.
Después de un accidente,
muchas personas empiezan a valorar lo simple:
caminar, respirar, abrazar, estar presentes.
Aprenden a disfrutar los días, no porque todo sea perfecto, sino porque entendieron que nada está garantizado.
El accidente no llega para castigarte.
Llega para redireccionarte.
Para sacarte de un camino que ya no era coherente y devolverte a lo esencial.
🔽¿Alguna vez un golpe te obligó a mirar tu vida con otros ojos?
💬 ¿Qué cambió en ti después de ese accidente?
🧩 Y recuerda: descodifica la información que ya está en ti.