27/11/2025
En el intrincado diseño de nuestro sistema circulatorio, existe una regla fundamental: las arterias transportan sangre rica en oxígeno desde el corazón hacia el resto del cuerpo, mientras que las venas llevan sangre desoxigenada hacia el corazón. Sin embargo, la Arteria Pulmonar es la gran excepción a esta norma.
Esta arteria tiene la función única y crítica de llevar la sangre desoxigenada directamente desde el ventrículo derecho del corazón hasta los pulmones. Una vez en los pulmones, esta sangre "usada" libera el dióxido de carbono y se recarga de oxígeno en los capilares pulmonares. Tras este intercambio vital, la sangre ya oxigenada regresa al corazón a través de las venas pulmonares, completando el ciclo y preparándose para ser distribuida a todo el organismo.
Este circuito especializado, conocido como circulación pulmonar, es un testimonio de la complejidad y eficiencia del cuerpo humano, asegurando que cada célula reciba el oxígeno que necesita para funcionar. La correcta función de la arteria pulmonar y de este circuito es fundamental para la vida, y cualquier alteración puede tener consecuencias significativas en la oxigenación de todo el cuerpo.
Dra. Abril Gutiérrez Balcázar
CARDIOLOGÍA CLÍNICA E INTERVENCIONISTA
HOSPITAL REAL SAN JOSÉ VALLE REAL
Cédula Médica: 6739523
Cédula Especialista: 10847620