08/12/2025
El autismo no es un fallo: es una forma distinta de procesar la realidad.
Una divergencia en cómo se perciben los detalles, el contexto, las señales sociales o incluso el propio cuerpo. No es “más” ni “menos”. Es otra manera de estar en el mundo.
Cuando entendemos esto, dejamos de mirar la conducta como un “problema” y empezamos a verla como lo que es: una respuesta coherente a una forma diferente de percibir, pensar y anticipar.
En autismo, la base no es la conducta: es la percepción. Y si no comprendemos esa base, todo lo demás se interpreta mal.
Por eso, acompañar a una persona autista implica:
✔ ofrecer entornos más claros y predecibles
✔ reducir la reactividad ajustando el entorno
✔ decir las cosas claramente, sin indirectas ni esperar que se adivine lo que se quiere
✔ ajustar la comunicación
✔ entender su forma de procesar antes de intervenir
✔ dejar de pedirle que funcione como quienes no comparten su neurotipo
Cuando cambia el contexto, la persona puede estar mejor. Pero para que el contexto cambie, antes tenemos que cambiar nosotros.