14/01/2026
La evaluación auditiva se recomienda en múltiples momentos del ciclo de vida y ante situaciones clínicas específicas, con el objetivo de detectar de forma temprana hipoacusias y prevenir consecuencias en la comunicación, el desarrollo y la calidad de vida. A continuación, se detallan las principales indicaciones basadas en criterios clínicos y preventivos:
1. Recién nacidos y lactantes
• Tamizaje auditivo neonatal universal: idealmente antes del primer mes de vida.
• Reevaluación antes de los 3 meses si el tamizaje es fallido.
• Confirmación diagnóstica antes de los 6 meses en casos sospechosos.
• Ante factores de riesgo:
• Prematuridad
• Bajo peso al nacer
• Hiperbilirrubinemia severa
• Asfixia perinatal
• Infecciones congénitas (TORCH)
• Antecedentes familiares de hipoacusia
• Uso de fármacos ototóxicos
2. Infancia y edad escolar
• Retraso en el lenguaje o habla.
• Dificultades de aprendizaje o atención.
• Infecciones otológicas recurrentes (otitis media).
• Falta de respuesta a sonidos o instrucciones verbales.
• Tamizajes auditivos periódicos en el entorno escolar.
3. Adolescentes y adultos jóvenes
• Exposición frecuente a ruido intenso (audífonos a alto volumen, conciertos, ambientes laborales).
• Presencia de acúfenos (tinnitus).
• Sensación de oído tapado o disminución auditiva unilateral o bilateral.
• Traumatismo craneoencefálico.
4. Adultos y adultos mayores
• Dificultad para entender conversaciones, especialmente en ambientes ruidosos.
• Necesidad de aumentar el volumen del televisor o teléfono.
• Aislamiento social o cambios conductuales asociados a la audición.
• Evaluación preventiva:
• Cada 3–5 años a partir de los 50 años.
• Anual a partir de los 65 años.
5. Situaciones clínicas específicas
• Uso prolongado de medicamentos ototóxicos (aminoglucósidos, quimioterapia).
• Enfermedades sistémicas: diabetes, hipertensión arterial.
• Enfermedades neurológicas o infecciosas que puedan comprometer la audición.
• Sospecha de hipoacusia súbita (urgencia médica).
6. Ámbito laboral
• Trabajadores expuestos a ruido ocupacional ≥85 dB.
• Evaluación inicial (línea base) y controles periódicos según normativa de salud ocupacional.
La evaluación auditiva no debe limitarse a la presencia de síntomas; la detección temprana es clave para evitar repercusiones en el desarrollo infantil, el desempeño académico, laboral y la salud mental. Ante cualquier duda auditiva, la valoración por un audiólogo es siempre recomendable.