24/07/2025
La esclerodermia, también conocida como esclerosis sistémica, es una enfermedad autoinmune que afecta los tejidos conectivos del cuerpo. Se caracteriza por el endurecimiento y la fibrosis de la piel y otros órganos internos. En cuanto a los cambios en las manos, estos pueden ser muy variados y pueden incluir:
1. Edema y engrosamiento de la piel: En las primeras etapas, las manos pueden presentar hinchazón (edema) y la piel puede volverse más gruesa y tensa, limitando la movilidad.
2. Pérdida de flexibilidad: A medida que la enfermedad avanza, los músculos y tejidos de las manos pueden volverse rígidos, dificultando la movilidad de los dedos y, en consecuencia, la capacidad de realizar tareas cotidianas.
3. Cambios en las uñas: Las uñas pueden volverse quebradizas o presentar alteraciones en su crecimiento, a menudo volviéndose más planas o incluso desarrollando cambios en su color.
4. Raynaud: Muchos pacientes con esclerodermia experimentan el fenómeno de Raynaud, donde los dedos de manos y pies pueden volverse pálidos o azulados en respuesta al frío o al estrés. Esto se debe a una disminución del flujo sanguíneo a estas áreas.
5. Dolor e incomodidad: Los cambios en las manos pueden ir acompañados de dolor y malestar, lo que puede dificultar actividades diarias simples como escribir o agarrar objetos.
6. Lesiones: En algunos casos, pueden desarrollarse úlceras o lesiones en las yemas de los dedos debido a la disminución del flujo sanguíneo.
7. Acortamiento de los dedos: En casos severos, puede haber una contracción de la piel, lo que causa que los dedos se acorten o queden en una posición de flexión.
Es importante que cualquier persona que experimente estos síntomas consulte a un médico reumatólogo para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados. El manejo de la esclerodermia suele incluir medicamentos para controlar los síntomas y terapia física para mejorar la función y movilidad de las manos.
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