Andrea Ramirez - Psicologa

Andrea Ramirez - Psicologa Atencion Psicologica, Desarrollo de equipos, Mentoring Además, soy administradora de empresas, escritora de memorias inéditas y mentora de jóvenes.

Los tiempos que vivimos se vuelven abrumadores, la esperanza de que las circunstancias cambiaran a veces se ven perdidas, sin embargo, no es tarde para re direccionar las velas del barco y sacar lo mejor de vos mismo, por eso te invito a transformar tus pensamientos para transformar tu vida. Soy Andrea, Psicóloga Cristiana orientada al servicio de familias, niñas, niños y adolescentes, en este espacio encontraras un rinconcito de confianza, recursos y calor humano para maximizar tu desarrollo personal y así encontrar tu propósito de vida a traves de la fe y la atención integral en el manejo de tus emociones. Tengo un Postgrado en psicología educativa y del aprendizaje, con 8 años de experiencia como transformadora de equipos en el área de Recursos Humanos, procesos de recuperación emocional, manejo del duelo, atención especializada a niños y niñas, adolescentes y jóvenes en situación de riesgos y coordinadora de proyectos en distintas ONG. Me apasiona trabajar desde el juego, el reconocimiento de las historias de vida y el enfoque humanista. En cada oportunidad podre darte entrega, ética e integridad, así como transparencia, resiliencia y empatía en el abordaje de las situaciones que querrás tratar.

El pensamiento recurrente es un pensamiento repetitivo que aflora en nuestra mente sin que conscientemente lo hayamos pr...
08/01/2026

El pensamiento recurrente es un pensamiento repetitivo que aflora en nuestra mente sin que conscientemente lo hayamos provocado. Es un pensamiento que viene una y otra vez durante días a nuestra mente.

Por regla general y en la mayoría de las personas, este tipo de pensamiento obsesivo suele estar cargado de negatividad, y es un pensamiento destructivo que revoluciona nuestras emociones y que en rara ocasión aporta valor a las acciones que lo acompañan.

Los pensamientos recurrentes vienen a decirnos que las cosas no son exactamente como las percibimos
emocionalmente. Si les desproveemos de la carga emocional, pierden fuerza, permitiéndonos ver las cosas desde una nueva perspectiva.

¿Qué hacer con ellos?
• Acéptalos: No pelees contra ellos.
• Háblales: Si, dialoga con ellos. El aportarles un poco de espacio para que nos dejen el mensaje que traen, hará que se vuelvan más dóciles y que pierdan la fuerza del primer momento.Luego, contra argumenta las ideas que te propone, busca opciones, si es por escrito mucho mejor.

07/01/2026
07/01/2026

“No necesitas suerte.
Necesitas moverte.”

Y esta frase, leída con honestidad, incomoda…
porque desmonta una de las mentiras más comunes con las que cerramos y abrimos años.

La idea de que algo afuera tiene que acomodarse
para que entonces sí…
tu vida cambie.

Muchos no estan esperando suerte, Están esperando sentirse listas.
Menos cansadas.
Más seguras.
Más claras.

Y mientras tanto, el tiempo pasa.

No porque no quieran un futuro distinto, sino porque siguen detenidas en el mismo punto interno.

Moverte no significa correr.
Ni hacer cambios drásticos.
Ni forzarte.

Moverte significa salir del lugar donde llevas años pensando, decidiendo y postergando igual.

Porque un año lleno de posibilidades no llega caminando hacia ti. Se crea cuando udted da el primer paso consciente.

El 2026 no necesita suerte.

Necesita que te muevas:
• De la reacción a la elección
• del “a ver qué pasa” al “esto sí depende de mí”
• del cansancio automático a la presencia
• de la espera a la creación

Y eso no se hace sola, ni improvisando.

Por eso existe

Un espacio para moverte de verdad.
Por dentro.
Con claridad.
Con estructura.
Con acompañamiento.

No para prometerte más.
Sino para vivir distinto.

Facilita: Andrea Ramirez - Psicologa
📅 18 de enero · Vía Zoom
✨ Valor de inversión especial hasta el 16 de enero

Si sabes que ya no quieres otro año esperando…
si algo dentro de ti dice “es ahora”…no necesitas suerte…Necesitas moverte.
Y este puede ser tu primer paso.

El duelo no siempre es por alguien más.También se llora la versión de ti que hizo todo lo posible por sostener lo que no...
06/01/2026

El duelo no siempre es por alguien más.

También se llora la versión de ti que hizo todo lo posible por sostener lo que no era sostenible.

Reconocerlo abre espacio para decisiones más alineadas, límites más sanos y una relación más honesta contigo.
Andrea Ramírez López . - Psicologa 🌎
Para + información WhatsApp.
📲 +505 8137 1246

Inicio de año 🌱☀️🙏Les dejo esta hermosa reflexión!!! Todo es cuestión de actitud... Todos los días también son un buen d...
01/01/2026

Inicio de año 🌱☀️🙏

Les dejo esta hermosa reflexión!!! Todo es cuestión de actitud... Todos los días también son un buen día para empezar. Todo depende de mi.

🔵🦋LA LEYENDA DE LA MARIPOSA AZUL🦋🔵
Cuenta esta leyenda oriental de la mariposa azul que, hace muchos años, un hombre enviudó y quedó a cargo de sus dos hijas. Las niñas eran muy curiosas, inteligentes y siempre tenían ansias de aprender. Constantemente asediaban a su padre con preguntas. A menudo el hombre podía responder sabiamente, sin embargo, en ocasiones no estaba seguro de poder ofrecerles a sus hijas una respuesta acertada.
Viendo la inquietud de las dos niñas, decidió enviarlas una temporada a convivir con un sabio que vivía en lo alto de una colina. El sabio era capaz de responder a todas las preguntas que las pequeñas le planteaban, sin ni siquiera dudar. Pero, un día, las hermanas idearon una pícara trampa para medir la sabiduría del sabio. Decidieron realizarle una pregunta que fuese incapaz de responder.
La pregunta imposible
**Las niñas se pusieron manos a la obra para llevar a cabo su plan. La mayor salió al campo y atrapó una mariposa azul, envolviéndola en su delantal para que no se escapase. A continuación, comenzó a explicarle a su hermana cuál sería el proceder.
“Mañana, mientras sostengo la mariposa azul en mis manos, le preguntaremos al sabio si está viva o mu**ta. Si responde que está viva, apretaré mis manos y la mataré. En cambio, si afirma que está mu**ta, la liberaré y volará libre. De esta forma, sea cual sea su respuesta, siempre será incorrecta”.
A la mañana siguiente las niñas acudieron al sabio, deseosas de hacerle caer en su trampa, y le formularon la pregunta. Pero el hombre sonrío tranquilo y calmado y procedió a responder: “depende de ti, ella está en tus manos".
La leyenda de la mariposa azul nos recuerda que él presente y el futuro están en nuestras manos.
No deposites tu mariposa en manos de nadie, no les des el poder de decidir aplastarte o dejarte volar. Solo tú mereces el privilegio de decidir.

Buenos días solecitos ! 🙏☀️🌾Como vamos en estas vísperas de cerrar el año???? 🤗Les comparto un texto de Bernardo Stamate...
30/12/2025

Buenos días solecitos ! 🙏☀️🌾
Como vamos en estas vísperas de cerrar el año????
🤗Les comparto un texto de Bernardo Stamateas... ya casi para cerrar este año siempre es bueno recapitular los aciertos y desaciertos .... y una oportunidad para ir viendo hacia donde queremos ir. *cual es tu proposito* ??? Alguna vez te has puesto a pensar de lo influyente que podes ser para otros.

Excelente inicio de semana

Todos somos apóstoles. ¿Sabés qué quiere decir la palabra apóstol? Apóstol no era un título sino una tarea que se le daba a una persona, cuando se le asignaba una misión especial para cumplir. La palabra “apóstol” proviene del griego. El término apostello, que significa “ser enviado con una tarea”, se usaba para referirse a una escuadra naval enviada con una misión, o para un embajador mandado por el gobierno. El apóstol era alguien enviado para una tarea.
Ahora bien, ¿cómo podemos implementar este concepto a nuestras vidas?. Somos enviados a cumplir sueños grandes.
Ser apóstol significaba: “tengo un sueño y soy un enviado para cosas grandes”.
En una ocasión, el Dr. Juan Carlos Kusnetzoff, conocido médico psiquiatra, llevó a arreglar el auto y le cobraron cierto importe. Y Juan Carlos le preguntó al mecánico: “¿ud. sabe qué está haciendo por mí?”. “Sí, le voy a arreglar la bujía que se rompió”. “No, yo soy médico y ud. me arregla el auto para que cuando me llame alguien que me necesita, yo pueda ir a verlo. Ud. me está ayudando a salvar a alguien”. Entonces el mecánico se puso a llorar y le dijo: “y pensé que arreglaba autos nada más…”.
Esa es la mente apostólica. Si vos sos mecánico, no estás arreglando autos, estás ayudando a que una mamá o un papá lleve a sus hijos al colegio, para que aprendan y sean personas buenas y educadas; o a que una pareja vaya a divertirse. Como ese hombre que estaba pegando ladrillos y le preguntaron: “¿Qué está haciendo?”. “Pegando ladrillos”. Y al de al lado le preguntaron lo mismo y respondió: “Yo estoy construyendo una catedral”. Estaba poniendo ladrillos pero él pensaba que estaba ayudando a construir una catedral. Esa es la mente apostólica. La mente apostólica dice: “yo tengo una misión grandiosa que estoy a punto de descubrir”.
El apóstol es el que ve más allá.

En una calle secundaria de Valencia, lejos del ruido turístico y de las terrazas llenas, había un local pequeño con un c...
25/12/2025

En una calle secundaria de Valencia, lejos del ruido turístico y de las terrazas llenas, había un local pequeño con un cartel discreto que decía:
“Se alquilan silencios. Por horas.”

La mayoría de la gente pasaba de largo. Algunos sonreían pensando que era una broma. Otros ni siquiera lo veían. Pero quienes entraban… casi nunca lo olvidaban.

El dueño se llamaba Julián. Tenía 64 años, voz suave y una forma de mirar que no invadía. No preguntaba demasiado. No ofrecía café. No ponía música. Su trabajo consistía en algo mucho más raro: ofrecer silencio real.

No silencio de biblioteca.
No silencio incómodo.
Silencio cuidado.

El local tenía varias habitaciones pequeñas, cada una con una silla cómoda, luz natural y paredes gruesas. Nada más. No había relojes visibles. No había móviles permitidos. No había instrucciones largas.

Solo una frase escrita en la pared de la entrada:
“Aquí no tienes que explicar nada.”

Julián había abierto ese lugar después de jubilarse anticipadamente. Durante treinta años había trabajado como operador telefónico de emergencias. Había escuchado gritos, llantos, despedidas dichas en segundos, respiraciones que se apagaban al otro lado de la línea. Cuando se retiró, el mundo le parecía demasiado ruidoso… incluso cuando estaba solo.

El silencio fue lo único que le devolvió algo parecido a la calma.

Y decidió compartirlo.

Una tarde entró una mujer joven. Se llamaba Marta, tenía unos treinta y tantos años y una expresión agotada que no coincidía con su edad. No preguntó precios. No preguntó condiciones.

—¿Puedo sentarme un rato? —dijo.

—Claro —respondió Julián—. Una hora está bien para empezar.

Marta asintió y entró en una de las habitaciones.

Durante esa hora no ocurrió nada visible.
No lloró.
No durmió.
No se movió apenas.

Al salir, pagó sin decir palabra y se fue.

Volvió al día siguiente.
Y al siguiente.
Y al siguiente.

Siempre la misma habitación.
Siempre la misma hora.

Al quinto día, Julián le habló.

—Si alguna vez quieres decir algo, puedes hacerlo —dijo—. El silencio no se rompe por hablar despacio.

Marta lo miró con los ojos cansados.

—Aquí no vengo a hablar —respondió—. Vengo a no tener que sostener nada.

Julián asintió. Entendía perfectamente.

Con el paso de las semanas, otros clientes empezaron a coincidir con Marta en la sala de espera. No hablaban entre ellos. No se miraban demasiado. Pero algo se iba creando sin ruido.

Un hombre mayor que venía siempre los lunes.
Una chica muy joven que solo podía quedarse quince minutos.
Una pareja que se sentaba en habitaciones separadas.

El silencio los igualaba.

Una tarde, al salir, Marta se detuvo.

—¿Usted también alquila silencio para usted? —preguntó.

Julián sonrió con honestidad.

—No. Yo lo cuido. Es distinto.

—¿Y no se cansa?

Julián pensó unos segundos.

—A veces. Pero prefiero cansarme de escuchar silencio que de escuchar lo que nadie sabe decir.

Marta asintió lentamente.

Un viernes, Marta no apareció.

El sábado tampoco.

Julián no se preocupó. La gente iba y venía. El silencio no reclamaba.

Pero el lunes siguiente, Marta volvió. Tenía los ojos rojos. No pidió habitación. Se quedó de pie, sin saber qué hacer.

—Hoy no puedo sentarme —dijo—. Hoy necesito… no sé.

Julián no la interrumpió.

—Hoy me dijeron que mi madre tiene poco tiempo —añadió—. Y todo el mundo habla. Habla sin parar. Me dicen qué sentir, qué hacer, qué decirle. Yo solo… necesito que no me digan nada.

Julián abrió la puerta de la habitación más pequeña.

—Entonces hoy no alquilas una hora —dijo—. Hoy te quedas el tiempo que necesites.

Marta entró. Se sentó en el suelo. Apoyó la espalda en la pared. Cerró los ojos.

Y por primera vez desde que venía… lloró.

Sin ruido.
Sin palabras.
Sin testigos incómodos.

Julián no entró.
No escuchó.
No contó el tiempo.

Solo esperó.

Esa noche, al cerrar el local, Julián encontró algo sobre la silla: una nota doblada.

Decía:
“Gracias por no preguntarme cómo estoy.”

Julián la guardó en un cajón donde había otras parecidas. No las releía. No hacía colección. Solo sabía que estaban ahí.

Meses después, Marta dejó de venir. Julián supuso que la vida había seguido. Como siempre.

Hasta que un día, recibió una carta. No tenía remitente claro. Dentro había una fotografía: una mujer mayor y Marta sentadas juntas, en silencio, mirando el mar.

Detrás, escrito a mano:
“Aprendí a quedarme sin huir. Eso también fue gracias a usted.”

Julián cerró los ojos unos segundos.

El local sigue abierto.

No ha crecido.
No se ha hecho famoso.
No aparece en guías.

Pero cada día, alguien entra y se sienta sin saber muy bien por qué.

Y cada día, Julián recuerda algo que aprendió tarde, pero para siempre:
que no todo el mundo necesita palabras,
que no todo el dolor pide consejo,
y que a veces, el mayor alivio que podemos ofrecer…
es no añadir nada.

LA DIFÍCIL NAVIDAD¿A cuántos nos hará falta esta navidad una pareja, un padre, una madre, un hermano, un hijo, un abuelo...
23/12/2025

LA DIFÍCIL NAVIDAD

¿A cuántos nos hará falta esta navidad una pareja, un padre, una madre, un hermano, un hijo, un abuelo, un esposo..entre tantos familiares que se nos han adelantado?.

No será fácil sentarnos a la mesa y ver el lugar vacío de quien pudo haberlo ocupado.
Pero sin lugar a duda esto nos lleva a reflexionar lo afortunados que somos de haberlos tenido y si duele su ausencia es porque formaron parte importante y significativa en nuestras vidas y el extrañarlos es el precio de tanto amor.

¿Pero quién no estaría dispuesto a pagar el precio una y otra vez por todo lo que nos enseñaron, por todo lo vivido, por todo su amor y por todo lo que compartimos?.

El agradecimiento es una forma de rendir honor a su existencia.

Te has preguntado ¿Cómo le gustaría a tu ser querido ser recordado esta navidad?
¿Cómo lo quieres recordar?
¿Cómo quieres honrar su memoria?

Es normal que surjan las lágrimas y nos llenemos de tristeza, pero la navidad pese a las adversidades nos debe llenar de esperanza y amor para compartir con los que aún tenemos EN VIDA.

Podemos darnos la oportunidad de elevar la mirada al cielo y dar gracias por lo que tenemos, por lo que tuvimos y por lo que está por llegar.

Recuerda que el reincorporarnos a las actividades que dejamos de hacer después de la partida de nuestro ser querido no quiere decir que lo hemos olvidado sino que HEMOS APRENDIDO a colocarlos en un lugar muy especial en NUESTRO CORAZON.

Quizá el dolor no te ha permitido ver que a alguien le importas.
Que alguien te necesita y espera con ansias un fuerte abrazo susurrándole al oído,
¡FELIZ NAVIDAD!

Levanta tu rostro y resplandece con la luz del ángel que te acompaña a donde quiera que vas.

Créditos al autor.

Si complaces mucho, aquí una historia que ayuda a poner límites:La Fábula del Conejo Generoso“En un bosque encantado, vi...
21/12/2025

Si complaces mucho, aquí una historia que ayuda a poner límites:

La Fábula del Conejo Generoso

“En un bosque encantado, vivía un pequeño conejo llamado Nico. Nico era conocido por su generosidad y disposición a ayudar a todos los animales del bosque. Si la ardilla Ana necesitaba nueces, Nico las recogía; si el zorro Lucho tenía un refugio roto, Nico lo reparaba; y si la tortuga Toña necesitaba compañía para cruzar el río, Nico estaba ahí, cargándola en su espalda.

El conejo trabajaba sin descanso, saltando de un lado a otro para atender las necesidades de los demás. Aunque todos lo apreciaban, muchos comenzaron a dar por sentado su ayuda. Un día, mientras ayudaba a la jirafa Lili a decorar su árbol más alto, Nico se resbaló y cayó. No fue una caída grave, pero al levantarse, sintió un dolor en sus patas traseras. Ese dolor no era solo físico; era también el peso de sentirse siempre necesario para los demás, pero nunca cuidado.

Esa noche, mientras descansaba en su madriguera, Nico miró la luna y suspiró. “Me encanta ayudar a mis amigos, pero ya no tengo fuerzas. Nadie se detiene a pensar en cómo me siento o si yo también necesito ayuda.”

Al día siguiente, cuando el castor Bruno le pidió ayuda para construir su dique, Nico respiró profundamente y respondió:

—Lo siento, Bruno, pero hoy necesito tiempo para mí. Estoy cansado y quiero descansar.

Bruno lo miró sorprendido, pero luego asintió. A partir de ese momento, Nico comenzó a decir “no” cuando sentía que lo necesitaba. En lugar de ayudar a todos todo el tiempo, se dedicó a cuidar de su propia madriguera, a disfrutar de los rayos del sol y a saltar alegremente por el bosque sin preocupaciones.

Con el tiempo, los demás animales entendieron que Nico no podía hacer todo por ellos. Algunos comenzaron a apoyarse entre sí en lugar de depender siempre de él. Incluso se organizaron para ayudar al conejo cuando necesitaba algo, como traerle zanahorias frescas o cuidar de su madriguera.

La vida de Nico cambió para mejor. Aprendió que ayudar está bien, pero cuidarse a uno mismo es igual de importante. Y el bosque entero floreció con un espíritu de cooperación y equilibrio.

Moraleja: Ser generoso es maravilloso, pero debemos recordar que incluso los corazones más grandes necesitan descansar y cuidarse. Ayudar a los demás no debe significar olvidar ayudarnos a nosotros mismos”.

🚀⭐️

Hablemos de porqué es tan complejo decir libremente que no solo no quieres perdonar a alguien que te ha hecho mucho daño...
20/12/2025

Hablemos de porqué es tan complejo decir libremente que no solo no quieres perdonar a alguien que te ha hecho mucho daño, sino que además deseas que no exista más.
En un primer momento, la reacción de las personas a tu alrededor no va a ser nada positiva porque te van a decir que la muerte no se le desea a nadie o que mejor perdones y “dejes ir” en lugar de tener esos pensamientos que “solo te hacen más daño”.
Lo cierto es que es mucho más sanador nombrar las cosas tal cual las sentimos y es una MENTIRA que debemos de perdonar para sanar. Puedes sanar con la consciencia de que hay cosas que son imperdonables y continuar con tu camino.
La rabia es una emoción muy poderosa pues te ayuda a poner límites y te recuerda que hay lugares y personas con las que nunca más quieres estar cerca.
En la consulta veo a muchas personas que entre lágrimas les cuesta decir que desean que sus agresores desaparezcan, porque sienten que eso no lo deberían de pensar, pero les explico que es un pensamiento NORMAL producto de todo el daño que les hicieron. Eso no quiere decir que lo vayas a hacer, es un pensamiento y hay que darle su espacio.

De hecho, es bastante común que sean las víctimas de abuso psicopático las que refieren eso.

Desear no volver a ver a alguien que te ha hecho tanto daño, es natural y responde al miedo volver a sentirte así.

Así es que no hermana, no todo se puede/quiere perdonar y tienes derecho a nombrar el daño que te han hecho, porque no lo merecías.

Las personas han aprendido desde muy jóvenes a operar desde la exigencia: ser productivos, no fallar, cumplir con expect...
15/12/2025

Las personas han aprendido desde muy jóvenes a operar desde la exigencia: ser productivos, no fallar, cumplir con expectativas externas, no mostrar debilidad. Esa exigencia, aunque útil en ciertos contextos, suele desconectarnos de lo emocional, del cuerpo y del disfrute. Te puede mantener en movimiento, pero no necesariamente en dirección a una vida que se sienta tuya.

Funcionar no es lo mismo que vivir. Funcionas cuando haces lo que debes sin cuestionarlo, cuando el piloto automático te lleva de tarea en tarea, de meta en meta, sin detenerte a preguntarte cómo estás realmente. El autocuidado, en cambio, te invita a volver a vos. A escuchar tus necesidades, a darte espacio para descansar, a sanar, a decir que no, a moverte desde el amor y no desde la obligación. Es una forma de habitarte con más suavidad, sin tener que demostrar tu valor constantemente.

Además, el autocuidado te ayuda a reconectar con lo que da sentido. No se trata solo de rutinas saludables, sino de construir una vida en la que vos también tengas lugar, no solo tus responsabilidades.

Es entender que no viniste solo a cumplir expectativas, sino a vivir con presencia, con conexión, con libertad. Y para eso, necesitas bajarle el volumen a la exigencia y elevar el cuidado. Porque sí, la exigencia te ayudó a llegar lejos. Pero el autocuidado es lo que te va a permitir quedarte, disfrutar, y realmente vivir.

Dirección

Managua
505

Horario de Apertura

Lunes 07:00 - 15:00
Martes 13:30 - 20:00
Miércoles 11:00 - 20:00
Jueves 07:00 - 15:00
Viernes 07:00 - 15:00
Sábado 14:00 - 16:00

Teléfono

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