21/04/2026
🧠 ¿Por qué pasa esto?
Esto ocurre por una combinación de factores:
1. Falta de regulación y control efectivo.
Aunque se exige que los médicos tengan títulos inscritos y autorizados, en la práctica existen vacíos en la supervisión, sobre todo en el sector privado.
2. Desinformación en la población.
Muchas personas no saben cómo verificar si un médico está acreditado.
🚨 Esto facilita que cualquiera se autodenomine “Hepatólogo” o “Cirujano Hepatobiliar ” sin formación real.
3. Necesidad y vulnerabilidad del paciente.
Las enfermedades hepáticas generan miedo, urgencia y desgaste emocional. Esto hace que algunos pacientes busquen soluciones rápidas o alternativas, bajando el nivel de exigencia al verificar credenciales.
4. Intereses económicos,
Aquí entra un punto crítico:
No solo los falsos profesionales buscan lucrarse, también algunas instituciones.
Algunas clínicas o centros:
🫨 Priorizan ingresos sobre ética médica.
🫨 No verifican adecuadamente credenciales.
🫨 Se benefician del volumen de pacientes que estos “especialistas” atraen.
En ciertos casos, hay una relación de conveniencia:
👉 El falso “especialista” atrae pacientes.
👉 La institución genera ingresos.
👉 Y el control pasa a segundo plano.
5. Falta de consecuencias reales.
Si no hay sanciones claras o "visibles" , estas prácticas continúan. La impunidad alimenta la repetición.
6. Uso de doble discurso.
Algunos profesionales proyectan una imagen formal en hospitales o redes sociales, pero en entornos privados realizan prácticas sin respaldo científico.
7. Cultura de lo “natural” mal interpretada.
Existe la creencia de que lo “naturista” es seguro, pero en hepatología esto puede ser peligroso. Muchos productos “naturales” pueden dañar el hígado o retrasar tratamientos efectivos.