Asociación Nicaragüense de Medicina Interna

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Feliz Navidad, en Enero abrimos
20/12/2025

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No
06/12/2025

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El médico que salvó a toda una generación de niños lo hizo con una sola palabra: no.

A finales de los años cincuenta, el sedante talidomida arrasaba en Europa. Era presentado como moderno, seguro, perfecto para aliviar las náuseas del embarazo. Los laboratorios estaban eufóricos: por fin un fármaco “milagroso”.

En 1960, una compañía estadounidense solicitó su aprobación en la FDA.
El expediente cayó en el escritorio de una médica recién contratada: la Dra. Frances Oldham Kelsey.

Llevaba apenas un mes en la agencia. Era una de solo siete médicos encargados de evaluar todos los medicamentos del país. La aprobación de la talidomida debía ser un trámite rápido — ya se usaba en más de veinte países.

Sus superiores esperaban su firma en cuestión de horas.

Pero Kelsey se detuvo en seco.

Detectó vacíos en los datos: estudios incompletos, pruebas insuficientes en animales, casi nada de información sobre su uso en embarazadas.
Las “pruebas” presentadas por la farmacéutica no eran estudios clínicos, sino material publicitario.
Y había informes fragmentarios desde Europa sobre daños neurológicos tras usos prolongados.

La compañía, Richardson-Merrell, ya había llenado almacenes con millones de tabletas.
Planeaban lanzarlo al mercado estadounidense antes de Navidad.
Estaban a punto de ganar una fortuna.

Pero Kelsey pidió más datos.

La reacción fue feroz.

En ese momento, la ley permitía bloquear la aprobación solo por 60 días. Pasado ese plazo, el medicamento podía venderse automáticamente.
Cada 60 días ella pedía nueva información.
Cada 60 días la documentación era insuficiente.
Y cada 60 días decía no.

La empresa la acosaba sin descanso: llamadas a toda hora, visitas inesperadas, intentos de presionar a sus superiores, comentarios condescendientes que ella más tarde describió como “palabras que no se imprimirían en un periódico”.

Ellos insistían:
— Millones de europeos lo toman sin problemas.
— No mata ni a los animales, aunque se les dé una dosis enorme.
— ¿Por qué una doctora recién llegada bloquea un medicamento tan prometedor?

Kelsey resistió.

Recordaba su tesis doctoral en la Universidad de Chicago, donde estudió cómo ciertos medicamentos atraviesan la placenta y afectan al embrión.
Y una pregunta no la dejaba en paz:
¿Alguien había estudiado qué hacía la talidomida en un feto en desarrollo?
La respuesta era no.

En diciembre de 1960, leyó en una revista médica británica un informe sobre pacientes que desarrollaban neuritis periférica — daño nervioso — tras tomar talidomida.
Pidió datos adicionales.
La empresa envió más publicidad.

Ella volvió a decir no.

Mientras tanto, en Europa, el desastre comenzaba a tomar forma.

Médicos de Alemania, Reino Unido, Australia y otros países empezaron a notar algo aterrador: un aumento brusco de bebés nacidos con malformaciones graves — extremidades ausentes o muy cortas, manos pegadas a los hombros, órganos internos malformados.

Al principio, nadie entendía por qué.
Luego apareció el vínculo: todas las madres habían tomado talidomida entre los días 20 y 36 de embarazo, justo cuando se forman las extremidades y los órganos.

En noviembre de 1961, el pediatra alemán Widukind Lenz y el obstetra australiano William McBride confirmaron la conexión.

El mundo médico quedó paralizado.

La talidomida había causado una catástrofe mundial.

Más de 10.000 bebés nacieron con malformaciones en 46 países.
Miles murieron.
Miles más vivieron con discapacidades severas.
Y aún más embarazos terminaron en abortos espontáneos o mortinatos.

Una generación entera fue destruida.

En Estados Unidos, en cambio, ocurrió un milagro: casi nada.

Gracias a la negativa de Kelsey, la talidomida nunca llegó a los estantes de las farmacias.
La empresa había distribuido muestras a unos 1.200 médicos — se recetaron aproximadamente 2,5 millones de tabletas. Eso provocó 17 casos confirmados de malformaciones y varias docenas sospechosas.

Diecisiete — una tragedia, pero incomparable con los miles de casos europeos.

La diferencia fue una mujer que se negó a firmar sin pruebas.

Cuando la devastación europea salió a la luz en 1962, Estados Unidos comprendió lo que había evitado.
El periodista Morton Mintz del Washington Post publicó un artículo de primera plana alabando a Kelsey por haber impedido “que cientos, quizá miles de niños sin brazos y sin piernas nacieran en Estados Unidos”.

El país entero se escandalizó. Y agradeció.

El 7 de agosto de 1962, el presidente John F. Kennedy entregó a Frances Kelsey la Medalla al Servicio Civil Distinguido, el mayor honor federal.
Era apenas la segunda mujer en recibirlo.
Kennedy elogió su “extraordinario juicio profesional” y su papel esencial en prevenir una tragedia nacional.

Pero su trabajo no terminó ahí.

Su valentía desencadenó una reforma completa de la regulación farmacéutica.

En octubre de 1962, el Congreso aprobó las Enmiendas Kefauver-Harris, que exigían a los laboratorios demostrar no solo seguridad, sino también eficacia.
Los estudios clínicos debían ser rigurosos.
Los efectos adversos, declarados.
Los pacientes, informados.
Las inspecciones, exhaustivas.

Kelsey ayudó a redactar y aplicar estas nuevas normas.
Luego dirigió la División de Investigaciones Científicas — conocida como los “Kelsey Cops” por su estricta vigilancia.

Dedicó el resto de su carrera a evitar que la historia volviera a repetirse.

Se retiró en 2005, a los 90 años.
En 2010, la FDA creó un premio con su nombre.
Murió en 2015, con 101 años.

Frances Oldham Kelsey nunca inventó un medicamento.
Nunca descubrió un tratamiento milagroso.

Lo que hizo fue algo más difícil: dijo no.

Dijo no a la presión.
No a los datos incompletos.
No a un fármaco que no estaba suficientemente probado.
No a sacrificar la seguridad pública por la comodidad de una firma.

Demostró que el coraje en la ciencia no consiste solo en descubrir,
sino en proteger.

Su decisión salvó miles de vidas.
Su ejemplo cambió la medicina moderna.
Su legado sigue cuidando a cada persona que toma un medicamento.

Todo porque una doctora entendió que la palabra más importante en medicina no es “sí”.

A veces, la palabra que salva vidas es “no”.

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Solicitar una consulta Dr Olivas +505 88432619Vacuna contra el VPH: quién la necesita, cómo funciona¿Quién necesita la v...
16/05/2024

Solicitar una consulta Dr Olivas +505 88432619

Vacuna contra el VPH: quién la necesita, cómo funciona
¿Quién necesita la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH)?
¿Cuántas dosis?
¿Qué se sabe de los efectos secundarios? Obtén respuesta a estas y otras preguntas.

Escrito por el personal de Mayo Clinic
El virus del papiloma humano, también llamado VPH, se contagia por vía sexual. Algunas cepas del VPH originan verrugas genitales. Otras cepas del VPH pueden causar cáncer.

La mayoría de las veces, el cuerpo puede encontrar y eliminar el VPH. Pero si el virus permanece en el cuerpo durante mucho tiempo, puede causar cáncer. Vacunarse contra el VPH ayuda a evitar el cáncer en hombres y mujeres.

Esto es lo que debes saber sobre la vacuna contra el VPH.

¿Qué hace la vacuna contra el VPH?
La vacuna contra el VPH protege de las verrugas genitales y de la mayoría de los casos de cáncer del cuello del útero. Protege contra el cáncer de va**na, v***a, pene o ano causado por el VPH. La vacuna contra el VPH también protege del cáncer de boca, de garganta y de cabeza y cuello causados por este virus.

La vacuna proporciona al cuerpo una forma segura para que el sistema inmunitario reconozca mejor algunas cepas del VPH. Esto significa que el cuerpo elimina esas cepas del virus con mayor facilidad si una persona las contrae más tarde.

¿Para quiénes es la vacuna contra el VPH y cuándo debe administrarse?
La vacuna Gardasil 9 está aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (FDA, por sus siglas en inglés). Puede administrarse a personas de nueve años en adelante. Esta vacuna puede administrarse al mismo tiempo que otras vacunas.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) sugieren la vacunación rutinaria contra el VPH a la edad de 11 o 12 años. La edad ideal para la vacunación es antes de que la persona empiece la actividad sexual.

Una vez que una persona contrae el VPH, la vacuna quizá no sea tan eficaz. Esto se debe a que el objetivo de la vacuna es prevenir una nueva infección. Si una persona tiene el virus, es posible que la vacuna no ayude al cuerpo a eliminarlo.

Las investigaciones han demostrado que recibir la vacuna a una edad temprana no está relacionado con un inicio más precoz de la actividad sexual.

Las personas menores de 15 años pueden vacunarse con dos dosis, con un intervalo de seis a doce meses.

Las personas que comienzan la serie de vacunas más tarde, entre los 15 y los 26 años, deben recibir tres dosis de la vacuna. Estas vacunas se administran durante seis meses.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) sugieren poner al día con la vacuna contra el VPH a todas las personas de hasta 26 años que no tengan el esquema completo de vacunación.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó el uso de Gardasil 9 en hombres y mujeres de 9 a 45 años. Si tienes entre 27 y 45 años, habla sobre tus riesgos con el equipo de atención médica. Juntos pueden decidir si deben administrarte la vacuna contra el VPH.

¿Quiénes no deben recibir la vacuna contra el VPH?
La vacuna contra el VPH no se administra durante el embarazo.

La vacuna contra el VPH no se recomienda si una persona tuvo una reacción alérgica después de la primera vacuna contra el VPH o si padece alergias graves que ponen en riesgo su vida.

Además, las personas que estén moderada o gravemente enfermas deben esperar a sentirse mejor para vacunarse contra el VPH.

¿La vacuna contra el VPH ofrece beneficios si la persona ya es sexualmente activa?
Las personas sexualmente activas deben hablar con su equipo de atención médica sobre los beneficios de vacunarse contra el VPH.

La mayoría de las personas contrae el VPH poco después de volverse sexualmente activas. Pero incluso si tienes una cepa del VPH, aún podrías beneficiarte de la vacuna. Puede protegerte de otras cepas que aún no tienes,

pero ninguna de las vacunas puede tratar una infección existente del VPH. Las vacunas solo te protegen de cepas específicas del VPH que no tengas.

¿La vacuna contra el VPH presenta algún riesgo para la salud o tiene efectos secundarios?
La vacuna contra el VPH ha demostrado ser segura en muchos estudios.

En general, los efectos suelen ser leves. Los efectos secundarios más frecuentes de las vacunas contra el VPH incluyen dolor, hinchazón o enrojecimiento en el sitio de la inyección.

A veces se producen mareos o desmayos después de la inyección. Permanecer sentado durante 15 minutos después de la inyección puede reducir el riesgo para desmayo. También pueden aparecer dolores de cabeza, náuseas, vómitos, fatiga o debilidad.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) siguen vigilando las vacunas para detectar problemas inusuales o graves.

¿Es obligatoria la vacuna contra el VPH para que un niño pueda ir al colegio?
La vacuna contra el VPH forma parte del calendario sistemático de vacunación infantil. Cada estado de los EE. UU. decide qué vacunas de ese calendario son necesarias para asistir a la escuela.

¿Las mujeres que recibieron la vacuna contra el VPH igual necesitan hacerse exámenes de Papanicolaou?
Sí. La vacuna contra el VPH no sustituye al examen de Papanicolaou. Los exámenes para la detección del cáncer del cuello del útero mediante exámenes de Papanicolaou periódicos a partir de los 21 años es una parte esencial de la atención médica preventiva.

Acude inmediatamente al médico si notas algún síntoma de cáncer del cuello del útero. Algunos síntomas son hemorragia va**nal después de mantener relaciones sexuales, entre periodos o después de la menopausia; dolor pélvico; o dolor durante las relaciones sexuales.

06/05/2024
Saludos
24/04/2024

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Nicaragua.

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07/04/2024

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