04/09/2025
CARTA A LAS EMOCIONES.
Aquí y ahora se le agradece a la ALEGRÍA.
Por los buenos momentos que en vida regala, su ligereza y esa energía inmensa que da alas para volar. GRACIAS.
Aquí y ahora se le agradece al MIEDO.
La cautela que regala, su manera de dirigir la mente y el cuerpo humano, hacia un solo punto para mantenerse alerta a todo. GRACIAS.
Aquí y ahora se le agradece al RECHAZO.
Las veces que dice rotundamente “eso NO" para cuidar más de cada uno. GRACIAS.
Aquí y ahora se le agradece a la SORPRESA.
Por las veces que inmoviliza a alguien, y con eso sopesa todo aquello que se presenta de golpe y sin avisar. GRACIAS.
Aquí y ahora se le agradece al ENFADO.
Por las veces que pone limites y barreras delante de cada uno, y da tanta energía como para defender lo que se piensa, y lo que es justo. GRACIAS.
Aquí y ahora se le agradece a la TRISTEZA.
Por las veces que hace ir hacia adentro para buscar la manera de seguir delante, cuándo se pierde algo que se ama y se aprecia, y cuándo humanamente hay tantas heridas. En el corazón. GRACIAS.
Aquí y ahora se le pide a toda persona que le deje negociar con un doliente, comprendiendo su sentir y sus emociones.
🌀 Que la ALEGRÍA les aligere pero que no les haga perder el contacto con lo que les pasa.
🌀 Que el MIEDO les fije su atención, pero que no les haga huir y paralizarles.
🌀 Que el RECHAZO les ayude a decir NO, pero sin prejuicios, ni para hacer daño.
🌀 Que la SORPRESA les ayude a sopesar, pero sin dejarles inmóviles, ante todo aquello que les llegue de golpe y sin avisar.
🌀 Que el ENFADO les brinde energía para actuar cuándo algo les parezca injusto, pero no para utilizar esa energía contra sí mismos, o contra los demás.
🌀 Que la TRISTEZA que tanto ayuda a ir hacia adentro para fluir, recolocar y sanar lo que el dolor descoloca, pero no para quedarse encallados y sin fuerzas para seguir adelante.
Aquí y ahora se les agradece a todas esas emociones por su compañía, sin ustedes seriamos seres humanos estériles, sin sentimientos, ni posibilidades de crecer, y resurgir cuando la vida nos pone a prueba.