09/12/2025
¡Cuando la conducta parece autismo, pero la causa puede ser otra! 👀🧐
Hay un grupo de niños que llegan a consulta con conductas que simulan TEA, pero no encajan del todo en el cuadro clínico.
Son niños que presentan signos que pueden generar confusión y llevar a un diagnóstico apresurado si no se hace un diagnóstico diferencial real.
Los síntomas más frecuentes que se confunden con autismo:
• Búsqueda sensorial intensa: tocar todo, apretar, explorar con fuerza.
• Necesidad de controlar su entorno: movimientos repetitivos que funcionan como autorregulación.
• Intereses muy marcados o rutinas fuertes, pero con intención social presente.
• Demora en el lenguaje, aunque con intención comunicativa clara.
• Hiperfoco por momentos, seguido de desorganización o hiperactividad.
• Episodios conductuales que varían según sueño, alimentación o estímulos del día.
• Aleteos o estereotipias, que aumentan con sobrecarga sensorial y no con desconexión social.
A simple vista, parece TEA.
Pero la clave está en entender por qué el niño actúa así.
Porque detrás de estas conductas puede haber:
• inmadurez neurológica,
• disfunciones sensoriales,
• trastornos del sueño,
• causas metabólicas,
• alteraciones auditivas o vestibulares,
• autoinmunidad,
• o cualquier condición del neurodesarrollo diferente al TEA.
Y por eso, si la evaluación se centra solo en “parece autismo”, se pierde lo esencial:
buscar la causa orgánica y hacer un diagnóstico diferencial serio.
La conducta es un síntoma, no una etiqueta.
Lo que parece autismo no siempre es autismo.
Un buen abordaje empieza por estudiar el origen, no por encasillar al niño.
🧡