06/01/2026
Las palabras de la persona te dicen "estoy bien", pero el cuerpo tiene su propio idioma.
Una pierna inquieta, una respiración que se corta o una mirada que se pierde dicen mucho más que cualquier respuesta ensayada. Como profesionales, notar esto no es un detalle: es la diferencia entre una intervención que sana y una que invade.
Escuchar el cuerpo, el del otro y el tuyo, te da la certeza para saber cuándo avanzar y cuándo proteger el espacio de quien acompañas.
Acompañar es, ante todo, aprender a escuchar lo que no se dice.