21/04/2015
Mucho que aprender !!!
¿POR QUÉ NO TENGO ABUNDANCIA?
Porque vivo en la carencia de fe, en mí mismo, en los demás, en lo que hago, en lo que merezco.
Una mañana me levanto pensando en las cuentas por pagar.
Veo el recibo de pago de la línea telefónica, el recibo del pago del gas, el recibo de pago del agua, de la electricidad, del internet, de la renta y volteo dentro de mi habitación lamentando no tener dinero suficiente.
Volteo a ver a mis hijos, y veo que necesitan zapatos, ropa nueva, sus mochilas están muy usadas y con algunos remiendos y me lamento por no tener el dinero suficiente.
Mi esposa me comenta que necesita dinero para comprar la comida del día y para pagar una reparación de plomería y me lamento por no tener el dinero suficiente.
Esa tarde, yo debo ir con el dentista, y desde que llego a verlo, emito la frase: "Pero no me cobres muy caro porque no tengo dinero".
Cuando llego a mi trabajo, me lamento porque me siento explotado y no me pagan lo suficiente. No puedo dejar ese trabajo porque no hay más trabajos, es muy difícil encontrar un buen trabajo en estos tiempos tan pero tan duros.
Caminando por la calle, doy mis últimas monedas a una viejecita en muletas, porque "pobrecita, sufre mucho".
Mi esposa prepara a duras p***s unas pocas gelatinas que vende en la puerta de la casa, ella las vende muy baratas, porque dice que la gente es tan pobre que no tiene para pagarlas. Cuando voy por la calle con mi familia y mi hijo me pide que le compre un helado, lo primero que sale de mi boca es un: "no hijo, está muy caro, no nos alcanza".
Esa es mi vida de pobreza, mi familia y yo, siempre hablamos de pobreza, de falta de dinero, de carencia y me piden que crea en la abundancia, qué tontos, no se dan cuenta de que no puedo hacer nada para tener más dinero. Naci pobre y moriré pobre, es mi cruel destino.
El Universo, que ve y escucha todo lo que hacemos, pensamos y decimos, responde lo siguiente:
"Hijo mío, estás totalmente equivocado.
Primeramente, si yo te envío cuentas por pagar, es porque confío en que tendrás con qué pagarlas, confío en que disfrutarás con gusto de los servicios que pagas, así que cada que llegue a tus manos un recibo de cobro, alégrate y agradécelo, porque yo me encargaré de darte.
Si tú no confías en mí, yo no puedo ayudarte.
Tus hijos no tienen zapatos nuevos, ropa nueva ni mochilas nuevas, porque tú no has querido comprárselas, jamás te has dado el tiempo de ir de compras con ellos y hacer circular tu dinero. Si tú no compras, el vendedor de ropa no recibe, los vendedores de zapatos no reciben, y los vendedores de mochilas no reciben. Has cometido el gran error de no comprender que el dinero debe moverse e intercambiarse para multiplicarse.
Es increíble que darle dinero a tu esposa para que compre o prepare tus alimentos y los de tus hijos sea una tragedia. Si no eres capaz de disfrutar de una deliciosa comida en compañía de tu familia, temo que vas por mal camino. Regálate abundancia de alimento, porque entre más y mejor alimento recibas, más multiplicas tu abundancia. Y otra cosa hijo, si la tubería tiene una fuga y te duele pagarle a un plomero para arreglarlo, lo que está goteando ese tubo es tu liquidez, así que más pierdes.
Y no creas que no te escuché decirle a tu dentista que "te cobrara barato porque no tenías dinero".
¿Qué persona con fe y creyente, dice esa barbaridad?
Es como llegar al médico y decirle que no te atienda porque morirás algún día y de algo debes morir.
Eso no se hace hijo.
Uno debe llegar a recibir un servicio o una atención y pagar con gusto por ella. Debes siempre dar los billetes y las monedas con una hermosa sonrisa en tu rostro, porque es un intercambio, es fe a cambio de fe en mí, recuerda.
Jamás minimices los esfuerzos y el merecimiento de otras personas, no digas frases como:
"¿Es lo menos?", "¿No hay descuento?", "¿Me lo dejas más barato?", "Me estás cobrando muy caro", no, jamás. Porque desde el momento en que las dices, tu poco dinero desaparece, sin quererlo estás decretando que jamás tendrás más. Me cierras la puerta.
Y dime, ¿es verdad que tu trabajo es el único en el mundo?
Mentira, lo que sucede, es que estás tan obsesionado con tu pobreza que hasta a tu misma empresa la empobreces.
Yo estoy para ayudarte, pero si no sueltas ese mal trabajo, ¿cómo voy a mostrarte otros?
¿Tan poca cosa crees que eres para mí? Yo no puedo actuar si tu conciencia , fe y voluntad están ocultos.
Suelta para que te llegue, recuérdalo.
Y esa escena de la viejecita, por favor hijo, ¿acaso no lo ves?
Esa viejecita, el limosnero sin piernas, el niño despeinado y sin ropa, el paralítico de la esquina, todos, absolutamente todos, son el reflejo de tus miedos, por eso les das dinero.
Piensas que son "pobrecitos", te dan lástima, porque piensas que haces bien, porque piensas que eres un buen ser humano si les das, porque piensas que dándoles tu no sufrirás jamás de una tragedia o pobreza así. Pero es todo lo contrario.
En el momento en el que sueltas una moneda en sus manos, lo único que estás diciendo es: "Serás pobre siempre, enfermo siempre, carente siempre, no confío en que puedas salir de esto, igual que yo de mi pobreza".
Hijo, deja de hacer eso, dar limosnas te empobrece a ti y empobrece a los demás.
Y tu esposa, la has contaminado con tu pesimismo.
Ella que con tanto gusto prepara sus gelatinas, las está regalando porque piensa, siente y cree, equivocadamente claro, que si les sube el precio, menos las venderá.
No hijo, no.
Deberás hablar con ella y explicarle lo siguiente, que si ella no da valor a su esfuerzo, trabajo, dedicación y tiempo y regala todo eso, está empobreciéndose a sí misma y empobrece a los demás.
Dile a tu esposa que con papel y lápiz, saque la cuenta de lo que gasta en gas al calentar el agua para las gelatinas, saque la cuenta de lo que gasta en la luz de la cocina, saque la cuenta de lo que gastó en ingredientes, saque la cuenta del tiempo que le lleva preparar todo y el tiempo que utiliza en salir a vender todo. Que calcule hasta el más mínimo detalle y que lo divida entre el número de gelatinas que prepara.
Una vez con ese costo, que lo doble. No importa la cantidad que resulte. Que lo doble.
Y ese es el precio de cada gelatina y te digo algo, la gente, como tú, que piensa que está pobre, no comprará esas gelatinas, te lo adelanto. Sólo comprará tus gelatinas, la gente que se sepa rica y abundante y sabedora de que esas gelatinas son las mejores y más deliciosas. Esos son los clientes que necesita tu esposa, aquellos que sí valoren cada una de las gelatinas.
Las gelatinas de tu esposa son muy ricas, saben bien, son de una calidad extraordinaria, entonces, ¿por qué limitarse a venderlas en la puerta de tu casa? Ve a restaurantes, hoteles, cafeterías, ofrécelas a otros compradores, abre tu mente limitada y crece, multiplica, reproduce el dinero.
Y por último, amado hijo, por un día, sólo por un día, utiliza la palabra "rico" en lugar de "pobre". Utiliza la frase "tengo mucho dinero", en lugar de "no tengo dinero". Cambia tu visión y percepción de las cosas, porque me estás bloqueando. Comienza a decirte, decirle a tu familia y al dentista, que son ricos, que viven en abundancia, que yo, el Universo, a diario los proveo de más y más dinero.
Disfruta tu vida, compra, gasta, intercambia tu dinero por cosas que necesites.
Cobra lo justo y busca el trabajo que mereces, para eso estás vivo, la vida no es lamentarse.
Y más pronto que tarde, descubrirás que toda tu pobreza, estaba en tu mente y en tu corazón y que tus bolsillos, están llenos!"