15/04/2026
En las manos de un curandero, de un masajista, no solo habita la técnica… habita la energía, la intención y la historia de cada persona que se toca. Cada cuerpo nuevo trae cargas, emociones, silencios, heridas… y a veces, esas memorias también se quedan en quien sana.
No es solo dar… también es recibir.
Respeto por uno mismo, para saber limpiar, soltar y no cargar con lo que no nos pertenece.
Las manos que sanan también necesitan ser cuidadas, también necesitan pausas, también sienten.
Intercambio y puente sagrado.