16/03/2026
Hace un tiempo, Clara llegó a consulta diciendo algo muy común:
“Mi cuerpo siempre está tenso.”
Había probado estiramientos, cambiado la silla y hasta dejado de hacer ejercicio por miedo a empeorar.
Pero cuando revisamos su rutina apareció algo interesante:
su día no tenía pausas.
Trabajo.
Pendientes.
Personas que dependían de ella.
Su cuerpo no estaba fallando.
Estaba respondiendo.
El organismo no distingue entre una carga física o una presión constante.
Si la exigencia se mantiene, el sistema nervioso se mantiene activo…
y el músculo no termina de relajarse.
Por eso muchas molestias no desaparecen solo corrigiendo la postura.
A veces el cambio empieza cuando dejamos de luchar contra la sensación y empezamos a observar qué la activa.
Ese pequeño cambio de mirada suele abrir información que antes no veíamos.
Y cuando aparece esa claridad, la relación con el síntoma cambia.
Si quieres aprender a identificar estas señales con más claridad,
escríbeme por WhatsApp y te explico cómo empezar.