15/01/2026
Si un niño todavía no tiene un repertorio amplio de palabras, el objetivo principal no debería ser trabajar “campos semánticos” como una actividad estructurada, categorial y rígida (por ejemplo: “nombra 10 animales”, “clasifica estos objetos”, “partes de la casa”). Ese tipo de trabajo exige un nivel de vocabulario y de organización conceptual que aún no está consolidado.
Pero eso no significa que debamos evitar por completo la construcción de relaciones semánticas. Más bien, la forma de hacerlo cambia.
✨En niños con vocabulario emergente, lo prioritario es:
• Aumentar la cantidad de palabras funcionales (pedidos, acciones, objetos cotidianos, personas, rutinas).
• Modelar lenguaje en contextos naturales.
• Crear oportunidades de comunicación auténtica.
• Introducir relaciones semánticas de manera implícita, no como tarea formal.
🌼 ¿Cómo trabajar semántica sin “trabajar campos semánticos”?.
Aquí es donde está la clave. Puedes favorecer la organización semántica sin convertirlo en un objetivo académico:
• Repetir palabras dentro de una misma experiencia (“agua”, “mojado”, “bañar”, “seco”).
• Usar contrastes simples (“grande–pequeño”, “rápido–lento”).
• Introducir variaciones dentro de una misma categoría sin pedir clasificación (“mira, otro carro… este es grande… este hace ruido…”).
• Modelar funciones (“abre”, “cierra”, “empuja”, “sube”, “baja”).
• Conectar palabras nuevas con experiencias sensoriales y emocionales.
Esto sí construye redes semánticas, pero desde la vivencia, no desde la memorización.
🌿✨Cuando el vocabulario aún está emergiendo, no se trata de “llenar categorías”, sino de crear experiencias ricas, significativas y llenas de lenguaje. Las palabras crecen cuando se viven, se sienten y se usan con propósito. Acompañemos ese proceso con paciencia, intención y mucha presencia🌿✨