06/01/2017
El vino fue machista desde sus orígenes. Pero al igual que toda tendencia negativa, está cambiando. Eso explica que cada vez más mujeres sean protagonistas en la industria del vino, logrando que cada año se encuentren más bodegueras, ingenieras agrónomas, enólogas y sommeliers, las cuales gozan de un merecido reconocimiento como sus pares.
¿Por qué las mujeres son mucho más exigentes y piensan más antes de elegir una botella? La igualdad entre hombres y mujeres es algo natural, pero mucho más cuando se habla de derechos y obligaciones que de gustos y preferencias. Porque -esencialmente- el hombre y la mujer son distintos. Y esas diferencias no hay que tratar de disimularlas, sino más bien entenderlas.
Empezando por lo más básico: la elección. Mientras el hombre muestra más interés en variedades, orígenes, personajes involucrados y hasta puntajes en publicaciones, a la mujer se la seduce por otro lado. Porque el vino es un catalizador del placer y una buena selección de la etiqueta puede convertir un momento cotidiano en uno especial; o una comida de amigos en una celebración inolvidable.
Así, mientras el hombre puede ponderar su austeridad y longevidad, la mujer puede criticar su falta de expresión y, sobre todo, sus texturas (casi agresivas). Sin dudas, el paladar de la mujer es más sensible, porque está más entrenado. Y eso explica que perciban muchos más aromas y sabores que el hombre. Así, mientras ellos le escapan a los vinos fragantes y perfumados, ellas se dejan seducir por esos perfumes.
Un dato no menor para ellas es el nombre del vino. Y no por la marca en sí, sino por el diseño de la etiqueta o lo atractivo que se vea la botella. Pero sin dudas, lo más importante está en la boca. Por eso, para que un vino quede grabado en la memoria femenina, debe ser ante todo expresivo. Sus sabores, sus texturas, su frescura. Su paso por boca debe ser sutil, pero marcado. A ellas no les gusta la indiferencia, sino más bien que sea definido. Por eso, tintos como el Pinot Noir, suelen ser sus favoritos. No por casualidad es el vino más caro del mundo. Ya que logra tener mucho de vino tinto (aspecto y longevidad), pero con atributos de blanco (textura y frescura).