20/08/2025
EL DUELO.
Perder a alguien no es solo despedirse de su presencia… es aprender a convivir con su ausencia, como quien aprende a vivir con una herida que ya es parte de la piel. Es mirar ese sillón vacío, esa taza sin usar, ese hueco en la mesa… y sentir que ahí se quedó un pedazo de tu alma.
El duelo no entiende de relojes. No hay fecha límite para dejar de extrañar. Hay días en los que crees avanzar, y otros en los que te quiebras con una canción, con un aroma, con un recuerdo mínimo. Y eso no significa que estés estancado, significa que sigues sintiendo.
El amor que diste y el que recibiste no muere. Cambia de forma. Se convierte en memoria, en risa que recuerdas, en lágrimas que caen sin avisar, en historias que cuentas para mantener viva su voz.
A veces hasta la alegría duele. Te sientes culpable por reír, por seguir, por construir algo nuevo… pero vivir no es olvidar. Vivir también es honrar. Es permitir que lo que sembraron juntos siga floreciendo en ti.
Así que háblales. Nómbralos. Llora si lo necesitas. Pero también permítete sanar. Porque aunque la historia cambió, no terminó.
Y cuando creas que ya no puedes más… mira al cielo. Porque incluso en medio del dolor, todavía hay luz.
-Reflexiones-