27/04/2026
He aprendido, a base de vueltas, que el corazón y la razón casi nunca se encuentran… y cuando lo hacen, no siempre se reconocen.
La razón busca certezas, orden, explicaciones que den calma. El corazón, en cambio, se mueve por impulsos, por sentidos que no siempre se pueden traducir en palabras. Y en esa distancia es donde muchas veces nace el conflicto interno: querer entender lo que solo se puede sentir, o intentar sentir lo que ya fue claramente entendido.
Desde la psicología, ese choque no es un error… es parte del equilibrio humano. No estamos hechos para elegir uno y descartar el otro, sino para aprender a escucharlos sin que se anulen.
Madurar no es lograr que coincidan siempre, sino saber convivir con la tensión que existe entre ambos… y aún así, tomar decisiones en paz.