04/05/2026
Hoy en mi columna que publica el reflexiono sobre cómo las recientes elecciones en nuestro país evidencian un problema de representación, aunque muchos excandidatos presidenciales obtuvieron votaciones importantes, sus partidos no superaron la valla electoral, dejando a millones de ciudadanos sin voz en el Congreso.
Este nuevo escenario, marcado por el retorno del bicameralismo, exige un Parlamento más dialogante, técnico y capaz de construir consensos tanto desde el oficialismo como la oposición.
Una democracia sólida no solo depende de un buen gobierno, sino también de un Congreso que represente la diversidad del país y transforme las demandas ciudadanas en una agenda concreta, evitando que quienes no lograron representación queden excluidos del proceso democrático.