03/04/2021
La rinitis alérgica es una inflamación de la mucosa de la nariz mediada por anticuerpos después de la exposición a un determinado alérgeno en personas previamente sensibilizadas. Los síntomas característicos incluyen prurito (picazón) nasal, moco, estornudos y congestión nasal, que pueden acompañarse de síntomas en oidos, farínge y en ojos como conjuntivitis, prurito y lagrimeo (se denomina rinoconjuntivitis alérgica). Afecta al 38% de la población infantil.
La Rinitis alérgica tiene mucha importancia debido al impacto que produce sobre la calidad de vida del niño, algunos efectos son alteraciones del sueño, problemas de conducta, ansiedad, dolor de cabeza, falta de atención, problemas de aprendizaje, somnolencia diurna, esto último afecta el rendimiento escolar. Por otro lado, la respiración bucal y los problemas de maloclusión dental secundarios son muy frecuentes. Los ácaros del polvo y los pólenes son los alérgenos más importantes que desencadenan los síntomas de alergia. Algunos datos sugieren que la causa sea alérgica, por ejemplo: estacionalidad, prurito nasal, ocular, faríngeo, persistencia de síntomas catarrales (rinorrea acuosa) en ausencia de fiebre (aunque con el tiempo pueden sobreinfectarse), influencia de los cambios ambientales (viajes, construcciones, animales entre otros).
Una enfermedad que guarda una estrecha relación con la Rinitis Alergica es el Asma, y es que un alto porcentaje de pacientes con rinitis alérgica (40-50%) tienen asma, mientras que un 80-90% de asmáticos tienen rinitis alérgica. Por lo cual un óptimo manejo de la Rinitis Alergica puede prevenir o retrasar la aparición de asma y mejorar el coexistente, por lo cual es de suma importancia acudir a la consulta pediátrica apenas aparezcan los síntomas a fin de ser tratados correctamente y evitar complicaciones.
Dra. Dariana Caraballo Rojas
Pediatra Puericultor