25/11/2025
La historia de las hermanas Mirabal se desarrolla bajo la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, quien gobernó República Dominicana con mano de hierro entre 1930 y 1961. Durante más de tres décadas, el régimen de Trujillo (considerado uno de los más sangrientos de América Latina) dejó miles de víctimas de desaparición forzada, tortura, censura y persecución política. El control del Estado era absoluto: la imagen del dictador estaba presente en monedas, edificios, escuelas y hasta en las oraciones públicas.
En este clima de miedo y represión, Minerva, Patria y María Teresa Mirabal se atrevieron a cuestionar públicamente la injusticia. Influenciadas por el pensamiento político progresista de su tiempo y por los movimientos de resistencia latinoamericanos, las tres hermanas se unieron a la Agrupación Política 14 de Junio, llamada así en honor a una fallida expedición de exiliados que intentó derrocar a Trujillo en 1959. Su implicación activa en la organización, que distribuía panfletos clandestinos y planificaba acciones contra el régimen, convirtió a las Mirabal en uno de los rostros más visibles de la disidencia.
Fue entonces cuando Minerva comenzó a utilizar el nombre clandestino de “Mariposa”, con el que firmaba mensajes y comunicados políticos. El apodo se extendió a sus hermanas, dando origen al símbolo que hoy identifica su legado. La historia cuenta que Minerva conoció a Trujillo en una fiesta en 1949, donde el dictador intentó cortejarla; su rechazo público humilló al mandatario y marcó el inicio de una persecución personal contra toda la familia Mirabal.
En 1960, las tres hermanas fueron arrestadas en varias ocasiones junto a sus esposos. A pesar del riesgo, continuaron su militancia. El 25 de noviembre de ese año, cuando regresaban de visitar a sus maridos encarcelados en Puerto Plata, fueron interceptadas por agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), golpeadas brutalmente y estranguladas. Los cuerpos de Minerva (34 años), Patria (36) y María Teresa (25) fueron arrojados a un barranco junto con el coche en el que viajaban, en un intento de simular un accidente.