25/02/2026
De vender mamey en Huancayo a construir una marca deportiva con presencia internacional.
La historia de Silvio Vila, fundador de New Athletic, no es solo la creación de una empresa. Es una prueba de resistencia empresarial.
Su primer aprendizaje no fue en una universidad, sino en el mercado, ayudando a su madre a vender frutas. Ahí entendió algo que marcaría su vida: el talento para vender es una habilidad, pero la disciplina es una decisión.
Tras dejar la universidad por falta de recursos, empezó desde cero en Lima junto a su esposa. Su rutina durante años fue extrema: a las 4:00 a.m. compraban productos importados en el Mercado Central, vendían al amanecer, él taxeaba, comercializaba autos usados y seguía aprendiendo del negocio del calzado.
Después de más de una década vendiendo marcas de terceros, entendió algo clave: si quería crecer, debía crear su propio producto.
Viajó a China, estudió procesos, proveedores y tendencias. En 2005 nació New Athletic.
Pero el mayor desafío no fue comercial. Fue legal.
Cuando la marca empezaba a despegar, y tras mandar a fabricar dos contenedores completos en China, recibió un golpe inesperado: una oposición ante Indecopi que le impedía usar el nombre.
Un abogado le recomendó rendirse y firmar un acuerdo para abandonar la marca. Silvio se negó.
Buscó otra opinión, obtuvo una medida cautelar y empezó una batalla legal que duró 15 años, hasta que la Corte Suprema le dio la razón definitiva.
“Era como criar a un hijo sin saber si iba a sobrevivir. Ganar fue el momento más feliz de mi vida”, cuenta en Gurú Motivación.
Hoy, con más de 20 años en el mercado, New Athletic proyecta expansión hacia Bolivia, Ecuador y México.
3 aprendizajes que deja su historia:
• Tu palabra es tu crédito. La reputación abre puertas que ningún contrato puede garantizar.
• Invierte en tu cantera. El colaborador comprometido es el mejor blindaje en tiempos de crisis.
• Aprovecha tu juventud. La energía de hoy es el capital que construye tu estabilidad futura.
Una conversación que demuestra que el verdadero crecimiento empresarial no es velocidad, es resistencia.