21/01/2022
QUÉ ES EL CÁNCER?
(En palabras muy sencillas)
1.- El cáncer no es el tumor ni las células mal llamadas malignas u asesinas. El cáncer es originado por una acumulación de desechos tóxicos y un estado de acidez y en la matriz extracelular (Tejido conjuntivo o mesenquimal) donde nacen, se alimentan, viven y mueren las células que conforman nuestro cuerpo. El tumor o las células cancerosas, no son el cáncer sino la consecuencia directa del estado desastroso de acidez y bajo oxigeno el cual hizo que nuestras células buenas enfermaran. Por tanto el error más absurdo y despiadado, debido al cual mueren millones de personas en el mundo, es tratar de matar tanto las células buenas junto con las enfermas sin antes haber solucionado el estado lamentable de acidez y toxicidad el cual es el directo y verdadero motor del cáncer. Más grave aun, la oncología oficial hace exactamente todo lo contrario: introduce poderosos venenos 100% cancerígenos, e irradia rayos 100% productores de más canceres en un cuerpo ya enfermo y minado por los desechos ácidos tóxicos, que fueron los verdaderos causantes del problema. Las células muertas por los tratamientos violentos producen mucha acidez que se suma a la existente y el paciente queda en un estado de peligro inminente.
2.- COMPROBACIÓNES
El doctor Otto Warburg descubrió que las células cancerígenas se desarrollaban en un ambiente pobre en oxígeno y lo que origina la privación de oxígeno es la acidez. Toda la comunidad científica confirmó el hecho y el doctor Otto Wurburg recibió el premio Nóbel de medicina por descubrir la causa del cáncer: La acidez espesa la sangre y aparece el dolor de cabeza, de pecho, el cansancio, y los resfríos se hacen frecuentes. Si el estado de acidez continúa la sangre, para contrarrestar esa acidez, roba calcio de los huesos dejando poros en éstos. Luego se van formando desechos pobres en oxígeno en lugares del organismo que bien pueden llamarse nidos del cáncer. En estas condiciones basta un problema psicológico, la pérdida de un familiar, problemas en los negocios o en el trabajo y el cáncer aparece sin falta así de fácil. Cientos de investigadores en importantes institutos y clínicas han comprobado que las células cancerosas se desarrollan en un ambiente ácido y las células normales o sanas se desarrollan y necesitan un ambiente alcalino para poder vivir sanamente. Si permitimos que nuestro organismo siga siendo ácido estaremos en riesgo inminente de contraer cáncer. Manteniendo un nivel alcalino óptimo en nuestra sangre nuestras células vivirán totalmente sanas y jóvenes en un ambiento rico en oxígeno. Por tanto, si logramos alcalinizar y oxigenar adecuadamente el ambiente donde viven todas nuestras células, las cancerígenas no podrán desarrollarse más y las células sanas vivirán en su ambiente ideal libre de enfermedades. El Doctor George W, Crile, de Cleverand, uno de los cirujanos más importantes del mundo quien declara abiertamente: Todas las muertes mal llamadas naturales no son más que el punto terminal de una saturación de ácidos en el organismo.
3.- Contrario a lo anterior: es totalmente imposible que un cáncer prolifere en una persona que libre su cuerpo de la temible acidez nutriéndose con alimentos que produzcan reacciones metabólicas alcalinas y que, a su vez, evite los alimentos que originan dicha acidez, y se cuide de los elementos tóxicos. En general, el cáncer no se contagia ni se hereda lo que se heredan son las pésimas costumbres alimenticias, ambientales cargadas de mitos. La oncología oficial, en su desconocimiento inmenso, cataloga las células cancerosas como malévolas y asesinas. Esta mala prensa se debe a que muchos hombres juzgan por su propia condición. El cáncer es un propósito benigno e inteligente del organismo; es más: las células cancerígenas son mártires que se inmolan en un proceso que intenta librar al cuerpo de una amenaza mayor, veamos: Nuestra mente esta creando y moldeando constantemente nuestro cuerpo. Todos estamos fabricando células madre Nuestra mente esta creando y moldeando constantemente nuestro cuerpo. Todos estamos fabricando células madre en nuestra médula ósea y están dirigidas a regenerar nuestros órganos; también están fabricando nuevas neuronas Ya que el cáncer concretamente lo causa la contaminación y toxicidad en nuestros cuerpos, las células cancerosas son una respuesta inteligente para tratar de limpiar la toxicidad; esto pertenece a un complejo y maravilloso sistema de autocuración. Las células en un principio comen esas basuras y luego son eliminadas. Si la contaminación aumenta llegan más células.
4.- Pero la exageración, el súper abuso con comidas chatarra altamente ácidas y tóxicas, concentra demasiadas células y el proceso se sale del control del organismo. En muchos casos, el cáncer fueron células madre que pretendían una misión benéfica y terminaron en una acumulación anómala que se salio de control. Las células cancerígenas en un momento trataron de salvarnos y fallaron en su intento ante nuestra irracionalidad son mártires, nunca asesinas. Cuando en alguna parte del organismo se acumulan desechos ácidos tóxicos en cantidad insoportable para la vida, el cerebro especializa grupos de células para que puedan soportar el ambiente intolerable, puedan vivir allí y logren engullir esos ácidos tóxicos SE CONVIERTEN EN RECIPIETES DE BASURAS PARA, DE ESTA FORMA, LIBRAR A OTRAS CÉLULAS DE ESA CONTAMINACIÓN Y LOGRAR QUE ES CUERPO SOBREVIVA ANTE NUESTRA IRRACIONAL FORMA DE COMER. Estas células no malignas sino benignas especializadas, que antes sólo podían vivir en un ambiente alcalino rico en oxígeno, fueron potencializadas por el mismo organismo para soportar un ambiente ácido ausente de oxígeno, lograr alimentarse de él y así librar al resto de las células de una intoxicación masiva. Aunque sea la primera vez que se diga, y por raro que suene: el cáncer es un ejercito de células buenas que se sacrifican en un intento por librar al hombre de las consecuencias de su manera irracional de comer, vivir y pensar.
5.- Aquellos que dicen que las células cancerígenas son potencialmente malignas, potentes asesinas y peligrosas, aquellos que las tratan como virus horrendos y asesinos que requieren de venenos atroces y rayos quemantes para matarlas, están lastimosamente equivocados y deben recordar lo siguiente: Las células cancerosas son mucho más débiles que las células normales; sólo pueden utilizar glucosa como alimento y obtienen de ésta 18 veces menos cantidad de energía que las células normales. Vivir en estas circunstancias es una proeza inmensa de la inteligencia corporal. Por tan evidente razón, nuestras células llamadas cancerígenas son células especializadas que tratan de engullir tóxicos. Entonces, por qué tenerle tanto miedo a unas células benignas que tratan de salvarnos? En dónde radica el meollo del problema? Muy sencillo: primero, el problema está en nosotros mismos y, segundo, en los conceptos y tratamientos erróneos con los cuales los sistemas oficializados han dado al manejo de esta enfermedad, al considerar que una parte de nuestras células son corruptas, malévolas y asesinas. Tratan en vano de asesinarlas indiscriminadamente a todas con rayos mortales y venenos atroces, destruyendo de ese modo cualquier posibilidad de acción salvadora por parte de nuestro sistema inmunológico. Es una violencia contra el organismo tratarlo con ácidos y tóxicos, y más violencia utilizar venenos y rayos mortales contra un cuerpo ya de hecho débil y contaminado.
6.- Por qué arremeter contra el cáncer con venenos si está constituido por células salvadoras?
R/. Todos tenemos células benignas cancerosas; de hecho en algún momento de la vida hemos tenido cáncer y de ello no nos hemos dado cuenta; la mayoría de personas tenemos tumores no malignos, es decir, que no se han salido de control. El inteligente sistema inmunológico evoluciono para cumplir su misión por medio de sus células especializadas cuando entraran sustancias no deseadas en cantidades normales pero cantidades normales pero no evolucionó para soportar la enorme carga de cantidades exageradas de sustancias tóxicas que la moderna civilización depositó en aire, mar, tierra y, sobre todo, en los propios alimentos que consumimos a diario he ahí el problema: Las células especializadas se multiplican desenfrenadamente, pierden su comunicación con el resto del organismo, forman masas informes y a eso lo llaman cáncer. POR QUÉ NUESTRO SISTEMA INMUNOLÓGIO SIENDO TAN SABIO Y PODEROSO NO DISTINGUE Y DETRUYE LAS CÉLULAS CANCEROSAS? Esa pregunta ha intrigado a muchos y hasta ahora pocos saben la respuesta: SI LAS DISTINGUE Y NO LAS ATACA PORQUE LAS CONSIDERA BENIGNAS Y MUY ÚTILES es la verdadera razón. En nuestras ciudades en sitios públicos almacenes, inclusive en nuestras residencias existen recipientes para echar la basura. De esta forma se mantiene limpia nuestra ciudad. Que ocurriría si un gobernante tremendamente entupido e ignorante, prohibiera y destruyera todos los cubículos para la basura por consideraros un estorbo?, sencillamente nuestros sitios de vida se llenarían de basura y enfermaríamos. Las células cancerigenas eso son: recipientes de basura. Lo que ocurre es que si la basura tóxica que ingresa principalmente por la boca es exageradamente alarmante, nuestro cuerpo se llena cada vez más de recipientes de basura y ya no existirán suficientes células que se dediquen a las otras labores. Hablamos de un gobernante tremendamente estúpido que canceló los recipientes de basura bien: Hasta el presente la oncología oficial ha confundido a nuestras propias células como asesinas desatando guerras químicas sin nombre dentro de nuestro cuerpo. Un millón y medio de personas que mueren al año en Estados Unidos, tratadas por la oncología oficial, son testigos en otros mundos de que el sistema actual terrestre debe cambiar. El día que comprendamos que nuestras células no tienen ese carácter asesino, y que son un propósito inteligente y benigno de la sabiduría corporal, ese día descubriremos que las células no se matan sino que se tratan. No se puede lavar sangre con más sangre; no se puede terminar la violencia con más violencia: el cáncer se acaba comprendiendo a nuestro organismo y tratándolo con amor, sobre todo a la hora de comer.
*Así que a comer alimentos que alcalicen nuestro cuerpo, y evitar todos los alimentos que lo acidifiquen.*