22/03/2026
A tu enfermedad quiero decirle que la odié con todo mi ser, que lloré y aún lloro al ver cómo toma control de su mente, su cuerpo y sus acciones.
Quiero decirte que no te quiero, pues llegas para robarte su alegría y su paz.
Pero también he decidido ...
Agradecerte, aunque mi corazón sangre y mí mente se atormente.
Agradecerte porque, a través de ti, he aprendido a bajar el ritmo, a detenerme, a mirar con más amor y compasión cada gesto de mi persona favorita.
Gracias a ti entendí que no todo es correr,
que no todo es lograr, que no todo es perfección.
No importa si tarda en alcanzar sus objetivos,
no importa si se equivoca,
no importa nada… si es feliz.
Porque al final, por encima de todo,
su paz y su esencia
siempre valdrán más que cualquier meta.