02/08/2020
Reflexiones 🙇
Comparto esta historia que escuché hace mucho tiempo y que he adaptado para vosotros.
PADRE RICO PADRE POBRE
Un hombre con mucho dinero tenía un hijo de 6 años al que quería mucho. Sin embargo estaba harto de que su hijo estuviera enfurruñado todo el día. Así que una mañana decidió llevarle a casa de unos amigos que vivían en un barrio modesto para que se diera cuenta de la suerte que tenía.
Ellos vivían en una gran casa con un gran jardín, piscina y 3 personas de servicio que se ocupaban de todo. Su amigo José en un modesto piso cerca de las vías del tren.
Aparcaron en la calle y subieron las escaleras hasta el piso de sus amigos. Las escaleras eran estrechas y llevaban a un descansillo en el que había muchas puertas, pero solo una era la de sus amigos. Su amigo José los recibió con gran alegría y los invitó a pasar. La casa era pequeña y calurosa, sin aire acondicionado y cada vez que pasaba el tren las ventanas vibraban.
José insistió en que se quedaran a comer, aunque como no había previsto la visita tuvo que pedir al vecino unas patatas prestadas para completar el menú. Comieron una comida bien sencilla en una mesa pequeña que se hacía más pequeña al tener dos invitados más y al primo de la familia a la mesa.
Cuando volvían a casa, el padre, todavía encogido por las estrecheces de su amigo le preguntó a su hijo. ¿Te has dado cuenta ya de lo que significa ser pobre?
Su hijo le contestó: "Si papá, ya lo he entendido. A nosotros nos hace la comida la criada y José la prepara cada dia para sus hijos. Yo como con mi hermana antes que vosotros para no molestaros y la familia de José se aprieta en una mesa para estar todos juntos. Nosotros tenemos muros que nos protegen y ellos, vecinos que les ayudan. A nosotros nos sobra espacio y ellos tienen sitio para el primo. Tenías razón, papá. Ahora ya entiendo la diferencia entre ser rico y ser pobre"
Moraleja: Los niños que se enfadan y refunfuñan con frecuencia no suelen hacerlo porque les falten cosas materiales sino porque les falta atención y cariño de sus padres. No hay nada de malo en tener dinero, pero a veces a los padres centrados en las cosas materiales les cuesta entender que no hay mejor manera de hacer a un niño sentir rico, que darle todo el tiempo y cariño del que disponemos.
Por Álvaro Bilbao