02/01/2026
La SÍFILIS es una infección de transmisión sexual (ITS) causada por una bacteria llamada Treponema pallidum. La infección se propaga principalmente a través del contacto directo con una llaga de la SÍFILIS durante las relaciones sexuales vaginales, anales u orales. También puede ser transmitida de una mujer embarazada a su bebé a través de la placenta, lo que se conoce como SÍFILIS congénita. Si no se trata, la SÍFILIS puede causar problemas de salud muy serios en varios órganos.
La SÍFILIS avanza a través de varias etapas, cada una con síntomas distintos:
La primera etapa es la SÍFILIS primaria, que se caracteriza por una o varias llagas pequeñas e indoloras, llamadas chancros. Estas llagas aparecen en el sitio por donde la bacteria entró al cuerpo (genitales, boca o recto) y, aunque se curan solas en tres a seis semanas, la persona sigue infectada y puede contagiar a otros.
Luego viene la SÍFILIS secundaria, que generalmente empieza de cuatro a ocho semanas después de la fase primaria. El síntoma más visible es una erupción cutánea que a menudo aparece en las palmas de las manos (como en la fotografía) y las plantas de los pies, pero también puede aparecer en otras partes del cuerpo. Esta erupción puede ser confundida con otros problemas de la piel. Otros síntomas comunes en esta fase incluyen fiebre, dolor de garganta, dolores musculares, caída del cabello e inflamación de los ganglios linfáticos. Y aunque los síntomas de la SÍFILIS secundaria pueden desaparecer solos en semanas, la infección sigue presente en el cuerpo.
Si la infección no se trata, pasa a la etapa latente, donde a menudo no presenta síntomas visibles. Esta fase puede durar muchos años, pero la bacteria sigue activa. Finalmente, en un tercio de las personas no tratadas, puede avanzar a la SÍFILIS terciaria, que aparece entre 10 y 30 años después de la infección inicial. Esta etapa es muy grave, ya que daña órganos internos como el corazón, el cerebro y los vasos sanguíneos, pudiendo causar discapacidad permanente e incluso la muerte.
La SÍFILIS no complicada es una enfermedad fácil de curar cuando se detecta y trata a tiempo, especialmente en sus primeras etapas. El tratamiento preferido para todas las fases es el antibiótico llamado penicilina, que elimina la bacteria. Si una persona es alérgica a la penicilina, el médico puede sugerir otro antibiótico. El diagnóstico se realiza generalmente mediante un análisis de sangre para detectar anticuerpos contra la bacteria, o examinando el líquido de una llaga bajo el microscopio. Es fundamental recibir el tratamiento completo para evitar las complicaciones graves y detener la transmisión de la SÍFILIS.