29/01/2022
LAS HERIDAS DEL PASADO: «TRANSMISIÓN TRANSGENERACIONAl DEL TRAUMA»
¿Te has preguntado alguna vez por qué hay experiencias o situaciones dolorosas y traumáticas que se repiten de generación en generación (en la bisabuela, abuela, madre, hija/o), a manera de una cadena, que trae consigo mucho sufrimiento y dolor psíquico? Por un lado, lo vamos a explicar a partir de algunas definiciones conceptuales, y por otro lado, lo visualizaremos a través de la película: «Coco», mostrando en ella los mecanismos inconsciente que se juegan, así como aquellos procesos que permiten la liberación y la ruptura de estas cadenas.
Del Valle Laguna (2014) nos comenta que es inherente al ser humano la pertenencia al grupo. Desde el nacimiento, ya somos
miembros de distintos espacios psíquicos intersubjetivos desde los cuales nos es transmitida por vía psíquica la formación de ideales, las referencias identificatorias, las
representaciones, los mecanismos de defensas, creencias, mitos, ritos e ideologías. Cada familia posee sus mitos familiares que son representación mítica de una familia ideal vinculada generalmente a una de las ramas del árbol genealógico. Estos mitos
están constituidos por la propia historia y por un conjunto de creencias y fantasías
inconscientes compartidas que habitualmente se van transmitiendo de generación en generación. Estas representaciones suelen tener una función estructurante: contribuyen a la cohesión familiar, a su equilibrio psíquico, refuerza su identidad y permiten que los miembros de una familia nuclear sientan la pertenencia a un linaje, y esto a su vez se concreta en un sistema de reglas, funciones de los miembros y reparto de roles. En base a este establecimiento de reglas, prohibiciones, funciones y roles familiares, se constituyen las representaciones de las diferencias entre los sexos y las generaciones». Sin embargo dentro de otras cosas que se transmiten también están los modelos de vínculos, los patrones relacionales, las patologías parentales y la formación de otras patologías que a veces solo podrán comprenderse con la reconstrucción de fragmentos de
la historia del pasado del paciente a través de la transferencia (en un proceso psicoterapéutico). Habitualmente, estas
transmisiones afectan a dos, tres o más generaciones.
La pelicula «Coco» nos permite mirar y entender sobre los legados transgeneracionales y cómo nos afectan. Por que sí, lo que le pasó a nuestra tatarabuela puede ser que nos esté afectando aún en el presente, como a este niño, que disfruta de la música y sueña con dedicarse a ella, pero que no tiene permitido cantar, tocar la guitarra o incluso escuchar música por un trauma que no había resuelto nada menos que.....¡ su tatarabuela! Ella tuvo que hacerse cargo de su hija cuando su marido la abandonó para luchar por su carrera como músico, y desde entonces defendió a su familia de la música (como si la música fuera el peligro....), privándoles de ella (en realidad cuando el esposo de la tatarabuela se fue, lo envenenaron y murió, por eso no pudo regresar). Y así los abuelos de este niño, padres, tíos y primos acataron las normas hasta que llegó este niño, 4 generaciones después, y decidió cuestionarlo, y decidió resolver el trauma de todo un clam, sin siquiera saberlo.
Törok (1970) pionero de la transmisión transgeneracional, dieron nombre a cada una de esas generaciones y describieron sus distintas circuntancias y funciones en la transmisión (teniendo en cuenta 3 generaciones).
La primera generación es la de «lo indecible». La que vive el trauma. Desbordada psicológicamente por lo dramático e inesperado del suceso, esta primera generación es incapaz de hacer el duelo y de poner palabras a lo ocurrido. Tiende, de manera consciente, a no hablar de ello a sus hijos para no hacerles daño. Se reprimen esas emociones desbordantes., pero el impacto permanece en la mente. No obstante, no se puede evitar la transmisión no verbal a través de los gestos, actitudes, lapsus y tonos de voz que delatan. Cuanto más se intenta ocultar un trauma, un secreto, más intensamente se siente y se percibe, generando repeticiones y obsesiones.
Para la segunda generación «lo indecible» se transforma en «lo innombrable». Son los hijos de quienes han vivido la situación traumática. «Lo innombrable» puede manifestarse en forma de fobias, compulsiones obsesivas o problemas en el aprendizaje ligados al conflicto entre el deseo de saber y las dificultades que los padres imponen a ese anhelo de conocimiento. La segunda generación recibe el encargo inconsciente de hacer el duelo de las pérdidas, mantener, en definitiva la memoria. «Lo indecible» para la primera generación es « innombrable» para la segunda, se convierte, según Törok, en «lo impensable» para la tercera. Esta tercera generación ya ni se imagina, ni puede representar con palabras lo ocurrido. Esto implica el alto nivel de fobias y obsesiones que se dan en la tercera generación al no estar ligados a información clara y directa que pudiera proporcionar comprensión.
Si miramos hacia atrás quizás podamos caer en cuenta que en nuestras familias también se han vivido situaciones traumáticas: secuelas del conflicto armado y terrorismo, por ejm, abuelos encarcelados, muertes de hijos, abortos, violaciones, enfermedades etc, situaciones de las que nuestros antepasados no pudieron hacerse cargo, y que repercuten en la actualidad a través de diferentes síntomas o sufrimiento psíquico. Situaciones que no nos permiten ser nosotros mismos y vivir nuestra vida por el miedo a romper la «lealtad» familiar. Cuando un hombre decide no dedicarse al negocio familiar, cuando una mujer decide dejar de ser la cuidadora de la familia, cuando alguien rompe una cadena de maltrato, cuando alguien se libra de una pena que envuelve a toda la familia desde el luto de un antepasado, cuando alguien se atreve a mostrar lo que siente en una familia donde las emociones son tabu...están haciendo lo mismo que este niño. No es fácil cuesionarse los mandatos que la familia tiene, esto muchas veces es vivido con conflicto, culpa, como si uno estuviese traicionando o transgrediendo algo.
Son los «Cocos» lo que vienen a terapia, los que son tildados de locos porque no encajan en el sistema en el que se encuentran, los que reciben rechazo y presión para que se adapten y no pongan en peligro todo lo que han creído varias generaciones. Pero, ¿no será que son los más sanos que luchan por resolver asuntos antiguos para poder vivir felices?¿No será que son valientes? ¿No será que dan esperanza a que las siguientes generaciones puedan vivir de forma diferente y les libere de cosas antiguas que quizá ya no tengan sentido?
En un espacio psicoterapéutico, dentro de algunas cosas a trabajar: Tomar conciencia de la «historia oculta», los secretos y duelos congelados para poder emprender el camino hacia tu salud emocional. ¿Te has percatado que hay situaciones que se repiten, y no sabes qué hacer? ¿Te gustaría entender lo que te pasa?
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