18/01/2021
Encontrándonos a pocas semanas del 2021, podemos reflexionar sobre todas las expectativas, ideales y propósitos que tanto ansiamos para este nuevo año ✨. Después de todo lo que pudo haber significado el 2020 - la convivencia con la pandemia, el inicio de cuarentenas y aislamientos, una crisis sanitaria, política y económica, y mucho movimiento a nivel social e individual -, es entendible anhelar un cambio radical para este 2021 🗓. Sin embargo, aún podemos seguir aprendiendo mucho de lo experimentado el año anterior.
Seguramente, muchas de las metas que nos propusimos al iniciar el 2020 terminaron viéndose truncadas por fuerza de la coyuntura 🦠: los viajes programados, las mejoras laborales o el emprendimiento de nuevos proyectos, el poder compartir más con los amigxs o familiares, la mudanza anhelada, etc. Propósitos que al verse cancelados o postergados, podrían haber generado sentimientos de tristeza, ansiedad o incertidumbre. Incluso, tal vez el peso de todas esas metas incumplidas habrían hecho más pesada la carga del año 🙇🏻♀️🙇🏽♂️, sumándose a todo el proceso de adaptación a la “nueva normalidad”.
Por lo tanto, es posible pensar sobre la importancia de plantearnos propósitos más asequibles y realistas para este 2021. Si reconocemos que aún puede seguir siendo difícil, empecemos con metas más pequeñas, acordes al momento, y asociadas a nuestro propio cuidado personal - físico y mental. Empecemos a darnos la oportunidad de ir a un ritmo más lento, pero a la vez seguro: buscando cierta estabilidad en las pequeñas cosas - algunos minutos de ejercicio 🏃🏽, o la posibilidad de iniciar o retomar alguna lectura pendiente 📚 -, abriendo un espacio para escuchar y reconocer cómo nos estamos sintiendo, y compartiendo - dosificando en base a nuestra propia posibilidad de socializar en el momento - con nuestros seres cercanos 👥.
#2021