20/12/2025
🎯⚠️“¿SE SUBESTIMA EL PODER DIAGNÓSTICO DE LA DIURESIS EN LA PRÁCTICA CLÍNICA DIARIA?” 🚰📉🚨
✍️ La PREGUNTA CALIENTE de Pasión Médica Pro 🫣 🔥
Hoy vale la pena repensar una de las métricas más veneradas del monitoreo clínico: la diuresis. Un parámetro simple, barato, continuo y profundamente fisiológico… que con demasiada frecuencia se mira tarde, se interpreta mal o, peor aún, se ignora. Y la pregunta es tan directa como necesaria: ¿estamos subestimando el poder diagnóstico de la diuresis? La respuesta, es clara: sí, y de forma sistemática.
La diuresis no es solo “si o***a o no”. Es un marcador dinámico de perfusión renal, gasto cardíaco efectivo, estado hemodinámico, respuesta al tratamiento y reserva fisiológica. Sin embargo, en la práctica diaria, muchas veces se reduce a un número anotado en la hoja, revisado cuando ya hay creatinina elevada, edema generalizado o fracaso multiorgánico declarado. La diuresis no se diagnostica tarde… se reconstruye a posteriori.
Históricamente, se enseñó que la función renal se evalúa con creatinina. Y ese concepto persiste. Pero hoy sabemos que la creatinina es un marcador tardío, inercial y poco sensible a los cambios agudos. La diuresis, en cambio, cambia antes, avisa antes y se altera cuando el riñón aún puede recuperarse. Aun así, seguimos esperando “el laboratorio” para reaccionar.
Las guías modernas son claras. KDIGO, Surviving Sepsis Campaign y recomendaciones de UCI 2023–2025 coinciden: la diuresis es un criterio diagnóstico precoz de injuria renal aguda (AKI), con el mismo peso que la creatinina. Pero entre la evidencia y la cama del paciente, la diuresis sigue siendo subvalorada.
Aquí aparece el primer gran error: esperar la creatinina para preocuparse. En muchos pacientes críticos, la caída de la diuresis precede por horas o días a cualquier alteración bioquímica. Shock séptico, disfunción cardíaca, hipovolemia oculta, vasoconstricción excesiva, PEEP elevada, hipertensión intraabdominal… el riñón deja de o***ar mucho antes de que la creatinina “confirme” el problema.
Los datos son contundentes. El estudio Urine Output as an Early Marker of AKI (Critical Care, 2022) mostró que pacientes con oliguria persistente (>6 horas) tuvieron mayor mortalidad y progresión a AKI severa, incluso con creatinina inicialmente normal. No era falla renal tardía: era detección tardía.
El segundo gran error es interpretar la diuresis de forma aislada y no como tendencia. “Aún o***a algo”, “sigue en 0.4 ml/kg/h”, “ya después vemos”. Se pierde el mensaje fisiológico: la diuresis es un continuo, no un interruptor. Lo importante no es solo el número, sino la caída progresiva, el contexto clínico y la respuesta a las intervenciones.
El estudio Dynamic Urine Output and Outcomes in ICU (Intensive Care Medicine, 2023) demostró que descensos graduales de la diuresis, aun sin oliguria franca, se asociaron a mayor necesidad de terapia de reemplazo renal y peor pronóstico cuando no se actuó precozmente. La diuresis habla. El problema es que no siempre la escuchamos.
Y luego está el manejo. Cuando se detecta tarde, la respuesta es reactiva: diuréticos a ciegas, fluidos indiscriminados, suspender fármacos cuando el daño ya está hecho. Pero la diuresis no es un objetivo aislado: es una ventana al estado hemodinámico real del paciente. No existe furosemida que arregle una hipoperfusión no corregida. No existe bolo que mejore una congestión venosa ignorada.
En UCI, la diuresis no es un dato menor: es un monitor continuo de perfusión. El estudio Renal Perfusion and Urine Output (AJRCCM, 2024) mostró que pacientes con vigilancia estricta de diuresis y corrección precoz de hipoperfusión tuvieron menos AKI, menos días de ventilación y menor mortalidad. Incluso sin cambios en creatinina inicial.
Entonces, ¿se subestima el poder diagnóstico de la diuresis?
La respuesta honesta es: sí, y peligrosamente normalizado.
No porque falten criterios, sino porque seguimos dándole más valor a un laboratorio tardío que a un signo clínico temprano, continuo y reversible.
El enfoque moderno es claro:
➡️ La diuresis es un marcador precoz, no tardío.
➡️ Se interpreta en tendencias y contexto, no como número aislado.
➡️ Oliguria no siempre es hipovolemia; pensar en congestión, bajo gasto, vasoconstricción.
➡️ En el paciente crítico, ignorar la diuresis es volar a ciegas.
➡️ Detectarla temprano salva nefronas, tiempo y vidas.
La diuresis no espera a la creatinina. Primero cae, luego avisa, después colapsa. Y cuando la creatinina sube, muchas veces ya perdimos la ventana de reversibilidad.
👉 La diuresis no es un dato administrativo.
👉 No es un número secundario.
👉 Es una señal fisiológica temprana, dinámica y profundamente clínica.
La medicina moderna no nos pide más análisis, nos pide mirar mejor lo que ya tenemos. Porque en la práctica diaria, la falla renal no empieza cuando sube la creatinina… empieza cuando dejamos de escuchar lo que el riñón lleva horas diciendo en silencio. 🚰⚠️📉