Es producto de una idea de negocio veraniego para un joven universitario que busca costearse sus libros y pasajes En el año 1989 en el distrito de Breña nació un establecimiento de cremoladas de pura fruta. Es producto de una idea de negocio veraniego para un joven universitario que busca costearse sus libros y pasajes para no tener que pedir dinero a sus padres que son de condición muy humilde. Este proyecto comenzó como jugando, vendiendo sus primeras cremoladas a sus vecinos. Edwin Jáuregui “Yayo”, el menor de cuatro hermanos de una familia en la gran Lima con serias dificultades por sobrellevar la crisis de los años 90. Una época dura por el terrorismo y la crisis económica dejada por el gobierno aprista. Así “Yayo”, con mucho entusiasmo y ayuda de su madre comienza esta gran aventura. En el viejo local ubicado en la Av. Tingo María 567 frente al Instituto Nacional del Ojo, permite la atención a los visitantes de este gran hospital convirtiéndose en una gran oportunidad de negocio. Las cremoladas con leche, de fresa, coco, lúcuma se convierten en pioneras. Poco a poco la demanda creciente obliga la compra de una congeladora,
El negocio que comenzó como jugando fue creciendo, contrató unas amigas para que atiendan cuando él se tenía que ausentar para seguir sus estudios universitarios en la UNMSM. Con la ayuda de su hermana mayor que estaba en Italia se enteró de que su fama y el negocio crecía fue ahí donde le comentó a su hermano menor que tenía unos ahorros y con mucho gusto le podría dar un préstamo. Fue en ese momento cuando Yayo dio el salto y compró congeladoras y maquinarias para poder elaborar cremoladas y distribuir al por mayor. Con la receta artesanal, ahora los insumos son abundantes para garantizar calidad, almacenamiento y refrigeración. Tiempo después su madre que era su sostén enfermó de cáncer. Fueron momentos muy duros para la familia y el negocio. Del hospital al trabajo, del hospital a la universidad fueron el día a día para “Yayo”. El siempre a su madre le hablaba de sus planes a futuro, sus sueños, su familia. Siempre con la consigna de salir adelante a pesar de todo. Años después fallece su Madre y él se queda desolado pensando en un futuro incierto. Pues hasta ese momento el solo trabajaba por sacar adelante a su familia. Fue ahí donde traza su objetivo de luchar a mas no poder contra la adversidad, invertir en su negocio, le robaron, lo estafaron varias veces, pero el siempre nunca se rindió. Ahora, después de ver todo el sacrificio en los retos del trabajo diario, su familia se sienten comprometidos en la empresa. Cuentan con varios puntos de venta y ofrecen más de 50 sabores entre los más solicitados son: piña, guanábana, fresa, chocolate, aguaje, camu camu, pisco sours, bom bom, piña con chía, mango con chía, ciruela, aguaymanto, etc. Para “Yayo” llegar a Mistura es un privilegio y logro personal y familiar, es el sueño de muchos jóvenes peruanos emprendedores que luchan con ingenio y perseverancia frente a las adversidades.
“Yayo” en Mistura 2015, deleitará los paladares que todavía no conocen su refrescante sabor.