07/02/2026
Hola!!! ¿Sabes que es la Esquizofrenia y como la evaluamos?
La esquizofrenia es un trastorno mental severo, crónico y complejo, que afecta de manera profunda la forma en que una persona piensa, siente y se vincula con la realidad. No se trata de "locura", como aún se escucha en el lenguaje popular, sino de una estructura clínica que implica una desorganización profunda del aparato psíquico, donde lo que se altera no es solamente el contenido del pensamiento, sino la forma misma en que se construye la realidad.
Desde la clínica psiquiátrica, hablamos de síntomas positivos —como alucinaciones, delirios, lenguaje desorganizado— y síntomas negativos, como el retraimiento afectivo, el empobrecimiento del lenguaje, la pérdida de iniciativa. Pero desde una mirada psicoanalítica, podríamos decir que en la esquizofrenia se produce una ruptura radical en el lazo simbólico, una dificultad estructural para inscribirse en el campo del Otro, en el orden del lenguaje, en el circuito del deseo. Es como si el sujeto quedara capturado en una dimensión donde la palabra no hace borde, no ordena el goce, y lo real irrumpe sin mediación.
La irrupción suele darse en la adolescencia o en la adultez temprana, y muchas veces el desencadenamiento ocurre tras un evento que confronta al sujeto con una exigencia simbólica para la que no tiene recursos: una pérdida, una exigencia de asumir un lugar social, una ruptura amorosa. No es raro que los primeros signos sean sutiles: un retraimiento, una forma extraña de hablar, una mirada que se pierde, una risa sin motivo. Y con el tiempo puede aparecer lo que llamamos "delirio", que muchas veces es una forma desesperada del sujeto de reorganizar un mundo que se le ha vuelto completamente extraño.
El tratamiento debe ser integral. La medicación antipsicótica puede ayudar a disminuir la intensidad de los fenómenos más disruptivos, pero es fundamental un abordaje clínico sostenido, respetuoso, que no apunte a normalizar, sino a ofrecer un espacio donde algo del sufrimiento psíquico pueda ser simbolizado. No se trata de “curar la esquizofrenia” en el sentido médico tradicional, sino de acompañar a ese sujeto en su intento de construir una vida posible, con sus propias formas de estar en el mundo.
Su evaluación psicológica:
La evaluación psicológica en casos de esquizofrenia debe abordarse con una mirada clínica amplia, sensible y profundamente ética. No estamos frente a una mera suma de síntomas, sino ante un sujeto cuyo lazo con la realidad puede estar profundamente alterado. Por eso, no se trata solo de aplicar instrumentos, sino de sostener una posición clínica que nos permita leer lo que allí se está expresando.
Comenzamos por una entrevista clínica cuidada, que incluya historia personal, antecedentes familiares, dinámica vincular, momentos de crisis o de desencadenamiento, y una lectura fina de la subjetividad del paciente. Observamos la actitud general, el uso del lenguaje, la coherencia del discurso, la presencia o no de afectos, las manifestaciones de angustia, la capacidad de establecer contacto con el entrevistador. Muchas veces el síntoma no se dice, se presenta: en el silencio, en el corte abrupto del discurso, en una palabra que no encuentra sentido.
Los test psicométricos pueden ser útiles en algunos casos para evaluar funciones cognitivas alteradas, como la memoria, la atención, la capacidad de juicio o el pensamiento abstracto. También pueden ayudar a delimitar la presencia de deterioro o la evolución del cuadro. Pero no son definitivos ni diagnósticos por sí solos.
Los test proyectivos, especialmente el Phillipson o el Zulliger, nos ofrecen un campo clínico riquísimo. En sujetos esquizofrénicos suelen aparecer respuestas fragmentadas, bizarras, formas de percepción inhabituales, dificultades para mantener el principio de realidad, o fallas en los mecanismos de defensa secundarios. Pero más allá de las respuestas, lo que interesa es la forma en que el sujeto se posiciona frente a la consigna, su capacidad de sostener un encuadre, su relación con lo simbólico. Administramos una batería de base que incluya HTP, Test de la Persona bajo la lluvia, Test de Bender y Cuestionario Desiderativo. Además súmanos el inventario MMPI 2 o el Millon.
La evaluación psicológica en estos casos no busca encasillar ni rotular, sino comprender el modo singular en que ese sujeto transita su experiencia psíquica. Es una herramienta para pensar intervenciones posibles, diseñar dispositivos clínicos adecuados y, sobre todo, para no perder de vista que incluso en el delirio hay un intento de significación.