30/07/2025
"Cometí error tras error, para salir de un problema me metía en otro, una mentira, una deuda más, una pelea, toqué fondo y sentí que lo perdía todo, mi negocio, mi pareja, mi salud, mi propio respeto. Sentí ansiedad, miedo, angustia. Hasta que conté a mi familia "mi fracaso", hoy me siento adormecida, me desconecté de mis emociones, quisiera desaparecer pero necesito arreglar lo que hice y salir del hoyo"
Reconocer eso ya es un acto de mucha valentía, incluso si ahora mismo no lo sientes así
Lo que describes —esa mezcla de ansiedad, miedo, angustia, y luego una especie de adormecimiento y desconexión — tiene mucho sentido. Estás atravesando una duelo, no solo material, sino también emocional: expectativas, ilusión, confianza en ti misma…
Se activaron heridas antiguas de merecimiento, de valor personal. El adormecimiento parece una forma que tu sistema ha encontrado para no romperse, una especie de anestesia emocional. No es que no sientas, es que estás sobreviviendo.
La herida de autoconfianza se abrió con fuerza. Te confiaste, te dejaste llevar, tal vez por la emoción, por el deseo de sostener esa ilusión de éxito... y ahora que todo se cayó, aparece esa voz dura que dice “lo hiciste todo mal” y es comprensible que duela.
Pero quiero ofrecerte otra mirada, más amable, más completa:
Esta experiencia no te define. No borra tu inteligencia, ni tu valor, ni todo lo que has construido en ti.
Estás lidiando con una creencia "si lo haces todo bien, estás a salvo. Si cometes errores, perderás todo" Y ese sistema...viene de atrás.
Lo que más necesitamos en momentos así no es una corrección externa, sino un abrazo interno, una tregua con nosotras mismas.
Cuando asociamos nuestro valor a no fallar (que es parte de ser humano), el dolor emocional se convierte en una forma de castigo.
No es minimizar el problema, sólo vas empezar por sostener lo que pasa en tu interior primero, a atender a esa parte tuya que se está culpando tanto.
Te estás diciendo cosas duras, palabras que hieren más que el propio error.
Recuerda que no lo hiciste con maldad ni porque fueras tonta, lo hiciste con esperanza, y confianza, que quizá ahora se rompió.
Pero tú no estás rota.
Cometiste un error, sí.
Pero tú no eres un error.
Eres una mujer valiente que está aprendiendo en medio del fuego.
Y eso no se enseña en ningún curso. Eso se vive.
Y duele.
No te pido que te perdones hoy, solo que no te abandones.
Puedes estar contigo esta noche, sin máscaras. Sin castigos.
Solo tú, respirando, siendo, sintiendo.
Y tu parte más compasiva, recordándote que aún puedes amarte…
aun cuando fallas.
Estar contigo en este nivel de amor, te permitirá ver los problemas desde otra perspectiva y hallar mejores soluciones.
Estar Consciente, estar presente se trata de atender tu interior primero para poder actuar con más sabiduría.