10/02/2017
“UN BARCO A PUNTO DE HUNDIRSE CONTINUA SU RUMBO”
Por Xue Wenying
Hace seis años padecí hepatitis infecciosa con necrosis de segundo grado de las células del hígado. Mi temperatura fluctuaba entre 37.8 y 38 ºC y la velocidad de sedimentación de la sangre era de 72 mm3 por hora. Sufría, además, hinchazón del vientre, edema y dolor de espalda. Solo comía un panecillo de 50 gramos en cada comida. Todo el día permanecía en cama. No podía mantenerme en pie por varios minutos cuando esperaba el autobús. En ese entonces tenia 36 años. Para una persona sana, esa es la edad de más vigor y energía. Sin embargo, me veía a mi misma como un barco que se iba a pique y que le era difícil continuar su navegación.
En el otoño de 1976, un amigo me convenció de que practicara el Taichichuan. En China se dice que para que un enfermo recupere la salud, el 30 por ciento depende del tratamiento médico y el resto del fortalecimiento de las condiciones físicas. Por esta razón fui a un cursillo de Taichichuan cerca de mi casa. Sin embargo, a los tres dias de iniciar las practicas, mi estado físico había empeorado. Como carecía de experiencia, me estaba esforzando en exceso. Opte por retirarme del cursillo.
En la primavera de 1978, otro amigo me contó el caso de varios enfermos que se habían recuperado practicando el Taichichuan y me aconsejo que cultivara este arte marcial interno. Decidí regresar al mismo cursillo y, teniendo en cuenta mi estado físico, practique primero movimientos sencillos. Cada vez que sentía cansancio, descansaba un rato, recostándome contra un árbol. Con la ayuda de los compañeros, y gracias a mi persistencia y paciencia, logre aprender el Taichichuan. Podía practicar tres horas al día sin sentirme fatigada.
Luego de un año de ejercitar el Taichichuan, y gracias al tratamiento medico gozaba de buen ánimo. Incluso, sufría a menudo de dispepsia.
Los síntomas de mi enfermedad disminuían día a día y mi energía aumentaba poco a poco.
Me sentía más animada y confiada en vencer la enfermedad. En febrero de 1979, la temperatura había disminuido a 37.3ºC y la Hinchazón del vientre y el edema habían desaparecido. El medico me autorizo a trabajar. Al principio sentía dolor de espalda cuando me sentaba por largo tiempo. También perdí el apetito. Pero persistí en practicar el Taichichuan. A fines de 1980 me recupere del todo. Desde entonces, mi temperatura se ha mantenido en 36.5ºC.
Actualmente, practico una hora, de 6 a 7 de la mañana, a la orilla del Lago Longtan, donde el aire es fresco. Tengo mucha energía y no me siento fatigada después del trabajo. El año pasado fui elegida como trabajadora avanzada de la fábrica en ambos semestres. Con el fin de ayudar a otros enfermos a que recuperen su salud, les transmito mis experiencias. Tengo el cargo de instructora del curso de Taichichuan y en los últimos tres años más de 300 compañeros han recibido clases conmigo.