27/11/2018
La atención plena o mindfulness es prestar atención al momento presente. Es estar con todos tus sentidos en el tiempo y espacio que estás viviendo. Los beneficios que puede traernos a nuestra salud van desde ayudarnos a sortear mejor enfermedades como la depresión o la ansiedad o cambiar malos hábitos por unos mejores.
Precisamente, algunos expertos indican que por ejemplo, si tendemos a comer en exceso, una posible solución sería prestar atención plena al momento de comer. Ver qué pasa en nuestro interior con la comida, y tratar de encontrar las causas que nos llevan a comer cuando no sentimos realmente hambre. Al prestar atención a estos sentimientos y emociones y a su relación con la comida, nos conectamos con lo que realmente sentimos y es mas fácil encontrarnos saciados.
Otro de los beneficios es que ayuda a disminuir algunos síntomas de la depresión y la ansiedad calmando nuestra mente y encontrando un estado de bienestar, que ayuda a superar los pensamientos centrados en el pasado o aquellos que nos llevan hacia el futuro en exceso.
Además, estar anclados en el momento presente nos revitaliza ya que nuestro cerebro descansa de tantos pensamientos que vienen y van.
Permanecer en una conciencia plena expande nuestros niveles de concentración y nos libera del estrés diario.
Sin embargo, conseguirlo es fácil y difícil al mismo tiempo pues nuestro cerebro es como un nido de pájaros que revolotean de un lado al otro. Estamos poco acostumbrados a quedarnos a solas con nosotros mismos, a prestar atención en lo que está sucediendo en este preciso instante. Practicar este tipo de atención nos puede ayudar a conseguirlo.
Tómalo como un ejercicio desconéctate de todo lo externo y conéctate con tu interior, concentra tu atención en lo que está pasando en ese momento. ¿Suena una claxon? escúchalo, ¿un perro ladra? Escucha. ¿estás comiendo algo? siente los sabores, mastica despacio, siente como la comida entra a tu interior. Presta atención a tu respiración.
Sal a pasear a un parque y ponte como meta estar en ese momento el mayor tiempo posible. Desconectada de tu mente y conectada con el mundo exterior.
Dedica al menos cinco minutos de tu día a hacerlo, a ser plenamente consciente del momento, del instante en el que estás. No importa si pierdes la atención por momentos. No te juzgues. Regresa a tu atención. Observa, huele, saborea, olfatea. Activa tus cinco sentidos. Vive.