25/04/2016
Hace ya 24 años que concluí mi tesis para titularme de Médico. Cuando pensé en una tesis, quise aportar al conocimiento de una enfermedad que suena muy distante a nuestra realidad citadina, pero guarda relación con el olvido y miseria de muchos compatriotas: la Malaria.
Al igual que ha ocurrido en muchas partes del mundo, el interés científico en su mejor comprensión no obedeció a las necesidades de la población nativa afectada sino a las necesidades de combatirla para mejorar el accionar de los comandos de la Marina de Guerra desplegados aquella época en el VRAEM en la lucha contra el terrorismo, con quienes tuve contacto dado que los casos de malaria que se daban entre el personal militar llegaban al Hospital Naval donde hice mi internado.
Tuve la satisfacción alguna vez, de visita en mi universidad -la Universidad Peruana Cayetano Heredia- de estar presente en la clase en la que se dictaba el capítulo de Malaria a los alumnos del cuarto año de medicina, y ver que las diapositivas que se presentaban tenían al pie una cita que decía "Garrido R., Saúl. Perifil Clínico y Epidemiológico de los casos de Malaria entre el personal de la Marina de Guerra del Perú entre los años 1990 y 1991"; no se si aún las proyectan en ese capítulo, pero creo eso fue una señal de que algo aporté.
Es triste, sin embargo, que 24 años después de publicar ese documento con el que me dieron mi título, estamos casi en el mismo punto; y no me refiero a la situación de la población militar pues a raíz de esa publicación se reforzó la administración y cumplimiento de la quimioprofilaxis para este mal en la tropa, sino a la situación de la población nativa afectada. La OMS, la OPS y el MINSA en sus notas sobre esta efemérides que se conmemora el día de hoy plantea los mismos problemas y las mismas metas que hace 24 años. Poco o nada hemos avanzado, o quizás hemos dado vuelta sobre el mismo punto. Hay realidades tan lejanas a la nuestra, que aveces creemos que no existen y las olvidamos. Lamentablemente existen y nos da tristeza.