08/05/2023
DIME QUÉ TE DUELE Y TE DIRÉ QUÉ AMAR...
ME DUELE LA GARGANTA: Mi garganta se cierra por el dolor y la tristeza, entonces cantaré con alegría, entonando notas que alegren mi corazón y devuelva vitalidad y energía a mis días...
ME DUELE EL PECHO: El pecho a veces duele por desamor, por decepciones, entonces me abrazo más fuerte y decido aceptarme y amarme cada vez más, recordando que soy lo más importante y que estaré hasta el último instante de esta vida conmigo mismo.
ME DUELEN LOS OÍDOS: Los oídos duelen, entonces escuchó de mi propia voz los pequeños o grandes logros que tengo, lo mucho que me amo; y que si resulto incomprendida o criticada por otras personas, escuchó la voz de mi alma y vuelvo a mi propia esencia.
ME DUELE EL ESTOMAGO: Cuando esto sucede me nutro de las cosas más saludables, busco darme simplemente lo mejor.
ME DUELEN LAS MANOS: Decido y suelto todo aquello que me da trabajo sostener, mis manos deben estar limpias y sin ataduras, recordando que nada nos llevaremos, por ello no busco tener nada a la fuerza, suelto y fluyo.
ME DUELEN LAS PIERNAS: Parecen cansadas por el paso de los años, por ello bailo con alegría jovial y sentimiento de gratitud, sin saber si llevo o no el ritmo, el baile me transforma.
ME DUELEN LAS RODILLAS: Me inclino de todo corazón desde la humildad, la gratitud, la fé y esperanza, poniendo todo mi pensamiento en Dios, quién de manera milagrosa me levanta cada vez que me observa caida, triste y derrumbada, por ello lo alabo y agradezco.
ME DUELE LA ESPALDA: Mi espalda se cansa, por ello reposa, descansa, deja de estresarte, libérate de juicios o críticas de terceras personas y, a pesar de los errores, camina erguida y con la frente en alto.
ME DUELEN LOS PIES: Haz un alto en tu vida y descansa, aquiétate y llénate de silencio, en donde encontrarás cada una de las respuestas mientras que tus pies se refrescan y toman energía para proseguir una vez más el camino.
📌 Escucha a tu cuerpo, ámate, respétate...toma terapia y saca de ti lo que te carga y te impide vivir plenamente
Espero lo reflexiones y no lo pases por alto.
Nuestro cuerpo siempre hablará esos silencios guardados, nuestra sabiduría interior no puede quedarse callada, por ello escucha a tu cuerpo a través de sentir, y expresa tus emociones sin miedo, así de simple.
No olvides que el cuerpo grita lo que el alma calla...