28/02/2026
El sida felino está causado por el virus de la inmunodeficiencia felina (VIF). Es un virus de la familia de los Retrovirus, perteneciente a la subfamilia de los Lentivirus.
En el caso del gato el sida felino tan solo se transmite mediante las mordeduras. A día de hoy no se ha identificado otro medio de transmisión. La forma de contagio del virus es la que condiciona que los principales animales afectados sean gatos adultos, machos no castrados que vivan en semilibertad.
Al entrar al organismo, se replica en los ganglios linfáticos localizados alrededor de las mordeduras. De ahí pasa al torrente sanguíneo, dando lugar a la fase de viremia. Durante esta fase se forman los anticuerpos de fase. Pueden existir signos de afectación transitorios.
Durante los años posteriores el gato es seropositivo para el sida felino, pero se mantiene asintomático. En este periodo el gato es capaz de contagiar la enfermedad. Paulatinamente el gato va entrando en la fase de inmunodeficiencia. La inmunosupresión se produce porque el virus ataca de manera selectiva a los linfocitos T CD4+, provocando su destrucción, con lo que se altera el cociente T CD4/CD8.
El sida felino provoca infecciones crónicas y oportunistas. Pero esta no es la única acción del virus de la inmunodeficiencia felina. Además tiene tropismo por el sistema nervioso central, pudiendo ocasionar lesiones a nivel cortical.
La fase de infección aguda puede provocar: fiebre, diarrea, linfadenopatía o neutropenia. La fase de infección crónica, es decir, la fase de inmunodeficiencia, da lugar a infecciones crónicas, frecuentes, con mala respuesta al tratamiento habitual.
Las infecciones más frecuentes durante el curso del sida felino, ordenadas por su frecuencia son:
las gingivitis-estomatitis crónicas, ulcerativas proliferativa
las infecciones crónicas de las vías respiratorias altas
los piodermas, abscesos subcutáneos y otitis crónicas
las enteritis crónicas e infecciones crónicas del tracto urinario inferior