26/05/2026
Hoy nuestro distrito llora la pérdida de dos jóvenes vidas, apagadas en medio de actos de violencia. Hechos que nos conmueven profundamente y que deben llevarnos a una reflexión sincera como familias, como comunidad y como sociedad.
¿Qué está ocurriendo con nuestros jóvenes?
¿Por qué el enojo, la impulsividad y la violencia están ocupando el lugar del diálogo, la empatía y el respeto?
¿Qué heridas, vacíos o necesidades emocionales no estamos viendo a tiempo?
La formación de un hijo no depende solo de cubrir sus necesidades materiales. Los hijos necesitan presencia, escucha, orientación, afecto y tiempo. Necesitan hogares donde puedan sentirse seguros para expresar lo que sienten, aprender a manejar la frustración y construir valores que les permitan convivir sanamente con los demás.
Muchas veces el cansancio, la rutina o la distancia emocional nos hacen pasar por alto señales importantes. Y hoy, más que buscar culpables, necesitamos mirar hacia adentro y preguntarnos qué podemos hacer desde nuestro hogar para formar jóvenes con mayor sensibilidad, autocontrol y empatía.
Como institución, expresamos nuestras más sentidas condolencias a las familias afectadas por estos dolorosos hechos. Asimismo, nos encontramos articulando acciones para brindar soporte emocional y acompañamiento a quienes atraviesan este difícil momento.
Que esta tragedia no pase desapercibida. Que nos ayude a recordar que detrás de cada joven y adolescente hay emociones, historias y necesidades que también necesitan ser escuchadas y atendidas.